Qué hacer en una entrevista de trabajo

Está claro que el trabajo es algo elemental y sumamente importante en la vida. Primeramente nos da el sustento material, pero también obtenemos nuevas relaciones, amistades, vivimos experiencias variadas y nos encontramos frente a desafíos constantes. Sin embargo, ¿cómo hay que actuar en una entrevista de trabajo? ¿De qué manera óptima se puede llegar a ese sitio en el que tanto soñábamos trabajar? Aquí, bajo esos lineamientos, te presentamos qué hacer en una entrevista de esta naturaleza: consejos útiles y prescripciones certeras. Porque siempre es bueno poseer un ápice de seguridad en momentos duros. Como siempre, te traemos un material productivo ¡No te pierdas la nota!

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Suelen asociarse las mariposas imaginarias a los nervios del amor, al no saber qué hacer, al estar impaciente, ansioso o directamente sentir que tal vez no se está a las alturas de las circunstancias. ¿Y si trasladamos esas sensaciones a lo laboral? Seguramente eclosionará todo lo dicho en una entrevista de trabajo, precisamente porque nos jugamos muchas cosas en algunos breves minutos. Necesitamos estar despiertos, prolijos, rápidos, respetuosos y ¡muchas cosas más! Claramente aquí las mariposas no agradan tanto.

Sin embargo, siempre hay soluciones o consejos que pueden ser muy útiles. No porque den seguridad de un resultado positivo (¿existe acaso eso?), sino porque nos encaminan o incluso cooperan en una tranquilidad previa muy provechosa. A veces la labilidad extrema, el no poder siquiera dilucidar qué puede pasar nos llena de nerviosismo.

Por eso aquí te presentamos una serie de sugerencias positivas para que esgrimas a la hora de tu entrevista. Como siempre decimos: no somos exclusivos ni excluyentes así que puedes tranquilamente seguir tus propios métodos. Dicho esto, manos a la obra.

Qué hacer en una entrevista de trabajo

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Puntualidad absoluta: Todo primer paso es primordial, porque sí en este caso puede determinar tu imagen, sobre todo si es en falso. En ese sentido, la puntualidad da cuenta del respeto, la responsabilidad y las ganas del entrevistado. Así que siempre lo mejor es salir con mucha anticipación, predecir embotellamientos o cuestiones similares. Ante un verdadero imponderable lo que se debe efectuar es un llamado para una programación nueva de la entrevista, además de contar bien detalladamente el motivo de la ausencia.

Vístete bien: Esta aclaración puede sonar muy apariencista, superflua o vacua. Pero no es así: aunque a veces no significa tanto como pensamos, en estos ambientes nuestra estética tiene un papel sustantivo en demasía. Así que ve con una buena camisa, un excelente vestido, planchado, con perfume, bien peinado, afeitado (en caso de hombres) y eso ya fungirá como una excelente carta de presentación.

Llegar bien informado: La cuestión también radica en no parecer un advenedizo, de esa clase de personas que caen como en paracaídas a la entrevista de trabajo y no tener ni una mínima idea del potencial puesto a ocupar. Siempre es bueno contar con un CV a la mano, documento de identidad y toda la información que consideres imprescindible, sea en tu mente o impresa. Si respondes con seguridad, si no das rodeos innecesarios, estarás muy cerca de tu importante objetivo.

Ten cuidado con el saludo: Aunque parezca risible, no lo es: la comunicación gestual en este tipo de interacciones es casi tan sustancial como la verbal. Si saludas, siempre hazlo firme, con una sonrisa, bien erguido y mirando al rostro de la persona que te tomará la entrevista. Lo mismo cuando te despidas, ya que ello da cuenta siempre de seguridad, talante positivo y cuestiones similares.

La entrevista es lo único importante en ese momento: Si quieres tener una buena posibilidad u oportunidad para obtener el trabajo, presta atención a la entrevista, responde correctamente y, sobre todas las cosas, no estés atento a nada más. Las personas, por ejemplo, que miran con insistencia el celular, que se fijan la hora en el reloj, dan cuenta que están en un sitio donde no quieren y eso es lo peor que se puede hacer. Así que ese mundo que dejas lo apartas durante un buen momento. Son unos minutos y valen mucho para ti.

No hables mal de tu anterior trabajo: Es muy normal cuando ya nos sentimos distendidos, posiblemente gracias a la bondad o norma del mismo reclutador. Entonces nos pasamos de la raya en la confianza y empezamos a despotricar contra el antiguo empleo, el jefe, los compañeros y cuestiones similares. Eso no solo no le interesará a tu flamante empleador, sino que también puede suponer que harás lo mismo ante una potencial salida en tu nuevo trabajo. Así que sé suelto, pero respetuoso y cauto.

Demuestra interés: Habla muy bien de un sujeto en su entrevista laboral cuando no solo contesta los interrogantes del empleador, sino que solicita nuevos. Todo eso da cuenta de seriedad, responsabilidad, y sobre todo interés. Porque si vas a ser parte de una nueva empresa, compañía, sociedad o lo que sea, tienes que ser un muy buen activo. Algo debe decir o anunciar el porqué de tu selección antes que la de otros, quizás cientos.

Mentalizarse de la importancia del sitio: Un consejo totalmente emparentado con el anterior, pero que no está mal en repetir o ser redundantes. A veces damos por descontado ciertas entrevistas, posiblemente porque no nos costaron tanto esfuerzo obtenerlas o porque no es el trabajo que más nos agrada. Pero siempre hay que tener en cuenta, sobre todo en coyunturas económicas negativas, que el puesto por el que peleas y tienes una chance está rodeado, minado de pretendientes por ahí hasta con más ganas y necesidades. A veces para ponderar algo es bueno cavilar sobre la posibilidad de perderlo. Sacaremos lo mejor de nosotros entonces.

No preguntes tanto por el dinero:  Un camino que no debes recorrer una pregunta que tienes que evitar a toda costa es la que versa sobre el dinero contante y sonante. Sí, sabemos que muchos de los empleos son por el salario y los derroteros que se abren a partir de ello. Sin embargo, al empleador le interesa también que ames tu trabajo, porque bien sabemos que si al estar le adosamos el querer estar podemos ser sumamente buenos en ello. Así que deja por un lado eso; siempre hay múltiples formas de averiguarlo posteriormente o incluso previamente. Por lo general el empleador pide que emplaces pretensiones, además de que tú mismo puedes deducirla fácilmente a partir de la moneda de tu país y lo que suele cobrarse en determinada carga horaria.

Respeta las distancias: Así como la confianza puede hacerte hablar mal de tu empleo anterior, también ocurre que no respetamos la asimetría necesaria entre empleado y empleador. Y eso lo mismo si en el caso del segundo no está presente el presidente de la empresa y un representante. Está en su sitio. Así que sin ser parcos, siempre es bueno guardar las formas y saber con mucha claridad el lugar que ocupa cada uno.

Aquí te dejamos una serie de consejos o sugerencias para que vayas decidido a tu entrevista del trabajo. Si bien el resultado nunca es certeza pura, siempre es bueno que la incertidumbre y la zozobra se disipen un poco. No estamos acostumbrados (y más en ocasiones sustantivas) afrontar situaciones sin saber qué esperar, así que esta panoplia es un excelente subterfugio.

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