Qué hacer para bajar la panza en verano

Hay una tendencia a querer verse bien y el verse bien, por lo general, posee ciertos requisitos o actividades. Justamente esto último es lo que no se comprende o parece, siempre, en demasía arduo ¿Que debo realizar ejercicio? ¿Eliminar harinas ? ¿Comprender los niveles calóricos de los alimentos? ¿No poder darme cualquier gusto en cualquier día u hora? Bueno: el esfuerzo en estas cuestiones existen, por eso al saber le tenemos que adosar fuertes ganas. Si quieres un viente fino, el tópico de nuestra nota, deberás sudar un poco y seguir ciertos consejos vitales. Te presentamos, entonces, qué hacer para bajar la panza en el verano. ¡Un artículo imperdible!

Definición de un ser maduro: entender que las metas, deseos  logros, muchas veces no se realizan de manera mágica, con el mero pensamiento, sino que necesitan de la acción, la repetición y una disciplina que lo empape todo.

Seguramente la definición anterior entra como anillo al dedo en cualquier gran objetivo, sobre todo si queremos adelgazar una zona tan polémica y compleja con nuestro viente. En los hombres, sobre todo, es el primer sitio donde vemos acumularse esos rollitos que odiamos, que parecen poco estéticos y sobre todo asoman cuando nos relajamos o simplemente nos encorvamos para tomar algo. Lo dicho, por razones obvias, se profundiza en el verano, estación en la que solemos mostrar más el cuerpo.

¿No soñamos con un cuerpo armónico? ¿Nos resulta imposible comprendernos de esa forma? ¿Tenemos la sapiencia pero nos falta la disciplina? A continuación te dejaremos una serie de sugerencia para contar con la sabiduría al respecto, muchas de ellas llenas de motivación por si ese dulce acicate falta en las intancias del denuedo. Sí, quizás haya momentos de duda, hesitaciones y hasta necesidad de salir huyendo; pero si tenemos en claro lo que queremos no podemos fallar ¡Manos a la obra!

Qué hacer para bajar la panza en verano

El alivio de los diuréticos: Un diurético es toda sustancia o compuesto que permite extirpar el agua de sobra en el cuerpo, sobre todo cuando nos sentimos hinchados. Hacemos una sustantiva salvedad: aquí solo hablamos de los naturales. Por ejemplo, si sientes que esa barriga es pesada, inflamada o lo mismo en las piernas, comer una sandía en ayuna te hará reducir esos sitios en sus dimensiones. Lo mismo si decides ingerir una ensalada de lechuga, una sopa de cebollas, o un té verde. De a poco extirparás esa retención de líquidos que tanto molesta. En cuanto a adelgazamiento, esto suele ser lo más rápido.

Agua bendita: Hace rato decíamos de quitar líquidos, pero ahora debes comprender que tomar agua colabora en la baja de peso ¿Y cómo? Está comprobado científicamente que esos dos litros diarios que deberíamos ingerir ayudan en la digestión, evita el estreñimiento y por su efecto saciante a comer justamente menos. Por eso como un excelente ingrediente en esta empresa, te lo decimos una vez más: toma mucha agua, sobre todo si la temperatura lo acucia como en el verano.

Aprende a comer: Es importante aprender a comer. Sí, esto no debe ser entendido como una suerte de receta para saber la manera de abrir y cerrar la boca en la masticación (algo también sustantivo). No, de lo que hablamos aquí es que hay que conocer nuestro cuerpo, la división de los alimentos, cuáles son los más óptimos a determinadas horas, aprender un poco de sus niveles calóricos y composiciones ¿Es bueno ingerir muchos carbohidratos antes de comer? ¿En que momentos las proteínas son positivas? ¿Las grasas son todas malas? Es tu vida, aunque suene exagerado, la que está en juego, porque justamente es el alimento la condición de posibilidad de tu cuerpo y sus andanzas.

Un buen desayuno: Una sugerencia muy relacionada con la anterior: aprender a comer equivale a saber de la importancia del desayuno. A veces estamos de mal humor y no podemos deducir que seguramente se deba a lo que ingerimos y la cantidad. Un desayuno debe ser fuerte, con sus buenos componentes de proteínas y carbohidratos, porque se sabe de sobra que ayuda mucho en el proceso digestivo, además de mantener el colesterol estable y la insulina baja, por ejemplo.

Mastica mucho: Siempre cometemos el craso error de pensar que la digestión principia en la panza ¡Error demencial! No, inicia en la boca y con procesos que caen bajo nuestra responsabilidad debido a que son conscientes. Entonces, comprende que el comer es un ritual, que es indispensable estar tranquilo, prestar atención al mismo alimento, masticar una buena cantidad de veces, no abusar del agua u otra bebida (reemplaza para mal la saliva), porque todo eso redundará en un proceso parsiminioso y hasta te saciarás antes. Es que si la ansiedad se deja de lado, lo mismo sucede con la rapidez que muchas veces nos conmina a engullir sin parar.

Ejercítate: Un estudio hace algunos años lanzó una información impactate y valiosa: los hombres que disminuían su nivel de pasos diarios, de 10.000 a menos de 1500, sin cambiar la dieta, observaban un incremento luego de dos semanas de su grasa viscelar oscilante al siete por ciento. Vamos a suponer que eres escéptico y no crees en eso, querido lector: de todos modos no quita que el ejercicio es vital para adelgazar. Por lo tanto, corre si puedes, camina una buena cantidad de distancias, aumenta los esfuerzos haciéndolo en escaleras, senderos escarpados o con pendiente, etc. En rigor de verdad, la actividad física, en sentido lato, es lo más asequible para el hombre. Como siempre, es cuestión de ganas.

Cuidado con el ázucar y la sal: No te obligamos a que de súbito tu comida carezca enternamente de sazón o sabor, pero es bueno, siempre, moderar determinados ingredientes. Por ejemplo, el azúcar morigerada mantiene los niveles de insulina bajo y activa una horma que precisamente transforma la grasa del vientre (y otras zonas) en energía. Respecto a la sal, muchas veces es la responsable de la retención de líquidos y la inflamación; aunque es igualmente cierto que a nivel cardiovascular e incluso en la baja de peso puede ayudar. Así que lo repetimos: modera, regula, controla los niveles de estos ingredientes.

Hacer abdominales es una pequeña parte de la solución: Aquí vamos a derribar un mito, que es el de hacer abdominales. Querido lector, si no te controlas en la comida no se verá tu viente plano y trabajado nunca, por más repeticiones que hagas ¿El motivo? Porque en primer lugar el adelgazamiento lo realiza la ingesta de ciertos alimentos; en segundo lugar los ejercicios aeróbicos colaboran en la baja de peso, como por ejemplo correr; en tercer lugar, si abusamos de los abdominales protegeremos poco al músculo. Imagínese, lector, que modelos fitness recomiendan dos o tres veces ejecutar en la semana este ejercicio. La explicación es simple: cuando se hipertrofia se generan pequeñas rupturas musculares, justamente esa es la base del desarrollo. Si nosotros no damos tiempo de descanso no permitimos la recuperación en ningún momento. Así que puedes observar, de a poco, que las cuestiones son un poco más complejas que hacer abdominales para lograr, finalmente, un vientre marcado o trabajado.

Esperamos que esta serie o plétora de sugerencias sirvan para que tengas de manera rápida una panza plana. Recuerda que el esfuerzo depende de ti y el éxito, de manera paralela, no posee atajos.

 

 

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