Qué hacer para calmarse, eliminar los nervios y el estrés

¿Cuál es el objetivo de la vida? Sí, sabemos que la pregunta es algo pretenciosa, pero todos nos la hacemos y, aunque suene raro, la tenemos en claro ¿Cuál? Pues, obvio, la felicidad.  La complejidad tal vez radique en que cada individuo es un mundo y, por ende, comprende semejante concepto de una manera muy diferente. Es un horizonte, un anhelo, un impulso y, sin embargo, qué difícil se hace a veces asirlo. Seguramente el estrés y los nervios en muchas ocasiones complican tamaña empresa, la más importante del ser humano. Aquí, en ese sentido, te presentamos unos buenos consejos para saber qué hacer para calmarse, eliminar los nervios y el estrés ¡Un artículo indispensable!

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El ser humano es propenso al estrés si no domina sus ansias, si aspira demasiado, si no soporta situaciones más o menos complejas, si declina ante lo imprevisto, si los planes sesudamente elaborados se van a los trastos del olvido, si, sí, etc. Son demasiadas las prescripciones para no tener estrés o malestares; nos sentimos como un fuerte asediado por todos los flancos.

¿Qué se puede hacer? Aunque no se crea, un interrogante que hable de hacer es positivo, ya que intenta, por lo menos, indicar un camino de solución. Múltiples escuelas filosóficas han tratado a su manera la búsqueda del bienestar, una situación de tranquilidad de alma y cuerpo (más lo primero) para arrostrar cualquier entuerto con la máxima tranquilidad ¿Y nosotros, individuos actuales? Bueno, la vida nos pone a prueba constantemente, a tal punto que a veces sentimos que cedemos y finalmente nos ofuscamos. De todos modos, la salida existe y aquí vamos a realizar unos pequeños aportes al respecto así dejas para siempre cualquier clase de estrés o nerviosismo. Una serie de consejos que no tratan de ser exclusivos ni excluyentes, así que tú puedes, querido lector, aportar los que tu desees. Dicho eso, manos a la obra.

Qué hacer para calmarse, eliminar los nervios y el estrés

Tómate unas vacaciones: El estrés es considerado una reacción fisiológica y una nutrida bienvenida de múltiples mecanismos de defensa en lo psicológico para hacer frente a situaciones fuertes, consideradas amenazantes o peligrosas. Por ende, lo más lógico es que si vives en un estado de tal índole lo rompas de inmediato. Una salida fácil son unas vacaciones. Sí, no se entienda con esto una peregrinación a miles de kilómetros de distancia y en una isla paradisíaca (una posibilidad vedada para la mayoría), sino poner un simple tabique a la rutina de siempre. Si en tu casa estas bien, quédate ahí y punto.

Disfruta de las pequeñas cosas: Una gran cantidad de los seres estresados de la actualidad se debe a la enorme disparidad entre las pretensiones o deseos y lo que realmente ocurre en la realidad. Una suerte de bovarismo que nunca nos deja contentos y nos sume en un nerviosismo letal. Bueno, si eres parte de este grupo selecto lo mejor que puedes realizar es tomarte las cosas con más tranquilidad, bajar los anhelos o en todo caso reconocer de manera madura que ciertos cometidos merecen un poco más de tiempo. Asimismo, es vital disfrutar de lo pequeño. Es que oro siempre hay en cualquier vida con el solo hecho de existir; tal vez sea la mirada extraviada la que olvide dónde realmente está el tesoro.

Mucha agua: No, no te vamos a dar un consejo de hidratación, ahora que llega el calor en tantas zonas del globo. Aunque no lo creas, estar cerca del agua provoca reacciones fisiológicas positivas para tu organismo, ya que genera en tu cuerpo iones negativos que morigeran el estrés. Entonces mantente cerca de un río, un lago, arroyo, océano, camina bajo la lluvia o simplemente permanece algún minuto más debajo de tu ducha.

Habla de tus problemas: Aquí eclosiona un vocablo como problema, lo cual no es erróneo porque justamente el estrés es un enemigo que hay que combatir. En ese sentido, es muy positivo hablar con personas queridas, sean familiares o amigos, sobre tales entuertos ¿Por qué? En primer lugar, conversar le da una realidad objetiva a lo que posiblemente solo sea objeto de tu pensamiento y desesperación. Tal actividad da realidad y motiva a hallar una solución. En segundo lugar, siempre un oído compañero hace bien, nos entretiene, nos relaja, aporta soluciones, nos determina a no ser tan tremendista y un sinnúmero de cosas más. ¡Ah!: no te quedes solo con el mensaje de texto; trata que la vinculación o interacción, de vez en cuando, sea en vivo y en directo. Algo a tener muy en cuenta en estos tiempos modernos.

Realiza actividad física: Está absolutamente comprobado que la persona que realiza de manera asidua actividad física libera tensiones, olvida problemas y genera mucha alegría. Hasta hay estudios que ratifican que hay menos casos de depresión y estrés en personas que se estimulan entrenando. Y con todo lo último no te estamos aseverando que salgas a levantar pesas de cientos de kilos, corras distancias ciclópeas o te vuelvas un apologeta del fitness. No, solo que corras algunos minutos, camines, hagas un deporte o, siquiera, subas con más ganas las escaleras que se enfrenten a tu camino cotidiano. El cambio será sorprendente.

Ríe sin miedo: La risa siempre ha sido una actitud ponderada por la filosofías más serias ¿El motivo? El que se ríe, en primer lugar, es un ser fuera de lo ordinario, alguien que se da cuenta que muchas cuestiones de la realidad son, sinceramente, baladíes, sin importancia, un mero juego de niños. En segundo lugar, la risa hace bien, dispone correctamente al cuerpo y, en tercer lugar, es muy accesible para cualquier persona de este mundo.

Haz lo que te guste: Si el estrés tiene que ser combatido posiblemente una buena manera de comenzar sea olvidar o soslayar la problemática (no es lo mismo el simple escapismo). Por eso haces bien, querido lector, si miras una película, vas a un evento de música o deportivo, te juntas en tertulias prolongadas con amigos, pintas; en definitiva, realizas lo que amas.

No seas fatalista: El fatalismo es un concepto que se hace carne muchas veces sobremanera peligroso. Pensar fatalmente es crear un destino negativo, con lo cual, hagamos lo que hagamos, nada cambiará. Es como dirigirse a una tormenta maniatado y esperando el espectáculo aterrador de la debacle. No, es importante que pienses y creas que todo se puede modificar, que tú eres una libertad que se da el propio ser a medida que camina y que nadie puede arrebatarte semejante cualidad existencial. Entonces, bajo esta perspectiva, el estrés solo puede ser un momento, una instancia, algo transitorio y nunca un proceso o un fin eterno.

Coloca plantas en tu casa: No queremos, querido lector, que te vuelvas intempestivamente en un jardinero, pero sí que te rodees de muchas flores. Es que éstas transportan frescura, vida, verdor y todo redunda en una mejora del aire, una disminución de la presión arterial y, ergo, del estrés. Así que ya sabes: nada de departamento o casas con la aridez de un páramo.

Aprende a priorizar: En la vida no podemos ser perfectos, si entendemos por perfección poseer la capacidad de responder a mil tareas con complejidad alta y salir airoso siempre (un clima recurrente en el estés). Entonces es bueno que priorices, que introyectar la no fácil tarea del discernimiento entre lo importante y lo que no lo es.

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