Qué hacer para controlar el dolor de muela

Somos animales hedonistas o por lo menos intentamos serlo. Y ese intentar indica un claro rasgo negativo del mundo: a veces no se puede. Porque seamos sinceros, ¿en esta existencia tenemos más oportunidades de obtener placeres o eludir dolores? Seguramente la respuesta al interrogante bascule y se quede en la segunda opción, ya que la felicidad, la alegría parecen ser tesoros difíciles de obtener ¿Y qué hacemos cuando lo malo, lo dañino proviene del cuerpo? Tratamos de combatirlo, sin lugar a dudas. Por eso, este posteo tiene ciertos aires terapéuticos, ya que te daremos algunas sugerencias para saber qué hacer con ese frenético y tortuoso dolor de muela. Como siempre, una data muy útil ¡No te pierdas la nota!

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Pensemos en las situaciones más dolorosas y molestas que puede atravesar el ser humano en lo físico ¿Quemarse con el sol en pleno verano? Seguramente ¿Embadurnarse de arena? ¿Irritarse con sal o sudoración propia? ¿Tener jaquecas profusas? ¿Dolores musculares? ¿Resfríos sempiternos? Y podríamos seguir con esta retahíla, casi eterna, al precio de agregara una afección que trataremos aquí: el dolor de muela.

Dicen que Domiciano, emperador romano, tenía el pasatiempo de matar moscas con un punzón, a tal punto que una vez se le preguntó a un amigo si había alguien con el cesar en el cuarto. Este contestó: “Nadie, ni siquiera una mosca”. Bueno: ahora pensemos ese punzón en nuestra muela, irradiando en todas partes, inflamando zonas del rostro, encías, dificultando el tragar alimentos, saliva y todo lo que se imagina.

¿Qué hacer? Esa es la pregunta que resume todo, porque claramente no somos antiguos estoicos para pensar al dolor como una prueba a superar. No, queremos erradicarlo con celeridad y seguir nuestra hermosa vida. Por eso, bajo esa sintonía, aquí te dejamos una serie de consejos, sugerencias para aplacar ese dolor en un mundo donde el tiempo es oro. Una información útil ¡Manos a la obra!

Qué hacer para controlar el dolor de muela

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Una gasa con agua fría: Ya conocemos el dolor: es punzante, irradia sus ramificaciones por todas partes y sentimos hasta desfallecer. Lo primero que puedes hacer, entonces, es conseguir una pequeña agua. Esto no es propiamente un remedio, sino una manera óptima de apaciguar el daño y ver una solución más acorde como ir, naturalmente, al odontólogo. En ese sentido, cortas un pedazo, la embebes con agua fría y la colocas sobre la muela. Esto te dará una sensación de relajamiento, de tranquilidad por lo menos por unos instantes e incluso puede bajar la inflamación. Cuanto notas que se pasa, enjuagas de nuevo otra gasa con agua para generar efectos similares. Trata que el frío nunca sea excesivo en este remedio tradicional por antonomasia.

Hilo dental: Seguramente al lector no le gustará esta idea, porque le hará cavilar que queremos aumentar su sufrimiento. No, todo lo contrario: si bien las muelas del juicio pueden ser causantes del dolor, no podemos desdeñar la posibilidad de que sea una pequeña infección provocada por un residuo. Por eso, con suma suavidad, colocarás el hilo entre molar y molar para erradicar cualquier clase de basura que haya hecho el daño.

Prueba con el perejíl: Sí, ya iniciamos con los consejos un tantos raros, pero ahí está el valor del posteo: lo que se conoce lo realiza cualquiera. Pero volvamos: el perejil, aunque no lo creas, tiene propiedades que ayudan a aliviar dolores molares. Lo que haces es muy simple: cortas algunas plantas, la trituras con un cuchillo y la masticas por unos buenos segundos. Te sentirás mucho mejor a la brevedad.

La sal no viene mal: Si hablamos de sal pensamos primero en sazonar una comida y segundo en lo mucho que arde cuando se la coloca en una herida. Sí, lo segundo es lo que nos atañe, interesa: su poder antiséptico. Por eso lo que tienes que hacer es llenar de sal una cucharada de té o de café, según la cantidad de agua que emplaces y luego haces gárgaras con esa mezcolanza. El dolor se aliviará o desaparecerá directamente por unos buenos momentos, además de que ayuda a combatir cualquier clase de infección.

El té negro es buena opción: Es mejor que llegue la hora de la infusión, pero no como suponemos. El te negro tiene un poder analgésico natural( gracias al ácido tánico) muy interesante, lo cual menguará cualquier dolor ocasionado por la muela. Lo importante es saber cómo utilizarlo. No, querido lector, no queremos que tomes el té, por si pensabas eso. Lo que necesitas es calentar la bolsita de aquel con agua caliente y colocarla justo encima del molar.

Clavo de olor: A muchas personas les llamará la atención esta denominación o hasta se preguntará qué es. Estamos hablando de una hierba aromática proveniente de indonesia que tiene, naturalmente, propiedades terapéuticas ¿Por qué sirve para el dolor de muelas? Muy simple: posee eugenol que es una especie de sedante. La forma de utilizarlo van desde colocar un poco de la planta sobre la muela infectada o utilizar cuatro o cinco, mezclarlas trituradas en agua y hacer buches durante un buen tiempo, repitiendo procedimientos.

El ajo es buen amigo: No queremos que mates a vampiros ni mucho menos que elimines con tu aliento a tus seres queridos, pero debes saber que el ajo funciona. Si no te molesta ingerirlo o, por lo menos, tenerlo un buen tiempo en tu boca, funciona como remedio debido a que es antiinflamatorio y antibiótico. Trituras o cortas un pequeño pedazo de un diente y lo emplazas junto encima del molar de la molestia. En escasos minutos sentirás mejoras.

Usa alcohol: Y aquí vamos a hacer una salvedad: no hablamos del alcohol que utilizas, por ejemplo, para curar heridas. Nos insultarás de inmediato si utilizas eso. Hablamos de beber, aunque no lo creas, brebajes espirituosos como whisky o ron, ya que tiene propiedades antivirales y puede que baje un poco la inflamación. La idea no es que lo bebas, ya que tu boca está infectada, sino que te hagas gárgaras, que sostengas de algún modo el líquido en la zona dañada y luego de unos bastantes segundos escupas.  Sea como sea, a muchos les gustará este remedio casero.

Mucho limón: Otra posibilidad, de las muchas que te dimos, es la utilización de limón porque es antiviral, antiinflamatorio y astringente, es decir, que contrae tejidos o dicho chabacanamente que cicatriza. Con un poco de zumo de este cítrico sobre la muela adolorida basta. Asimismo, puedes usar este jugo y combinarlo con sal para maximizar todos los efectos terapéuticos. No es muy agradable, naturalmente, aunque sí sobremanera efectivo.

Cebolla: Sí, la cebolla también ayuda para aliviar dolores e inflamaciones. Lo único que debes realizar es cortar un trozo de la misma, emplazarla sobre el molar adolorido y luego, sin mucha brusquedad, apretar así sale el zumo.

Aquí te hemos dejado una serie de consejos para aliviar e incluso erradicar si no es muy dificultoso el dolor de muela. Como siempre anunciamos, son simples sugerencias caseras, por lo que puedes añadir las tuyas. Asimismo, es bueno que si el dolor es profuso o tienes propensión a ello evaluar tu higiene bucal y dirigirte a un médico especialistas que siempre encontrará una solución científica a este padecimiento. A veces son infecciones, pero otras veces las muelas del juicio, por ejemplo, al no encontrar sitio para salir generar estos profundos dolores en las muelas.

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