Qué hacer para limpiar ollas quemadas

Nos gusta comer ¿Qué decimos? Nos encanta, lo amamos. No es el simple sofocamiento de una necesidad, sino que todo ese auténtico ritual tiene un plus de hedonismo: hermoso sitio, mesa decorada, presencia de seres queridos, estilo en los platillos, juegos de texturas y aromas. Todo esto es bien claro y es hermoso. Sin embargo, el engorro eclosiona cuando hay que limpiar la vajilla y ollas, ya que siempre puede pasar que algo se haya pasado de su cocción y por ende deje  crestas o desperdicios adheridos en los recipientes. Un dolor de cabeza aunque solucionable. Aquí te presentamos qué hacer para limpiar ollas quemadas. Como siempre, te traemos la mejor información ¡No te pierdas la nota!

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Es un día distinto: tenemos ganas de cocinar. Entonces, nos disponemos de la mejor manera en la cocina, seleccionamos sesudamente cada uno de los ingredientes, cortamos, pinchamos, sazonamos y, sobre todo, le ponemos amor a la comida. Sin embargo, llega una llamada impertinente que demora, un niño en el hogar se lastima, el vecino trae una nueva noticia, cae el cartero o, querido lector, sucede cualquier cosa que esté en tu imaginación. Esos imponderables rompen la aritmética precisa de los tiempos y el resultado es algo pasado, quemado, que deja su huella en las ollas y sartenes.

Lo anteriormente descrito puede estar acompañado de insultos o maledicencias. A nadie le gusta la comida pasada y las ollas destruidas. Pero siempre puede haber una solución, que haga a un lado cualquier ofuscamiento. Aquí, entonces, te vamos a presentar una buena dosis de sugerencias para que ante cualquier rescoldo de comida tus utensilios de cocina queden libres y límpidos.

Como siempre decimos, en estas cuestiones no queremos ser ni exclusivos ni excluyentes. Cada lector puede agregar su secreto o receta y de paso compartirla en la bandeja de comentarios. Aquí sólo daremos las más importantes o conocidas, más alguna que otra que tal vez te sorprendan.

Qué hacer para limpiar ollas quemadas

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Una sugerencia simple:  En estas cuestiones hay que tener dos actitudes: paciencia y más paciencia. Porque de nada sirve arremeter fuerte contra la olla, frotar con desquicio debido al enojo de un mal platillo y la pérdida del tiempo. En todo caso, esta actitud va a redundar en una olla prácticamente desechada. Por eso, un consejo útil es colocar agua bien caliente y dejar reposar unos minutos. Ese calor en el líquido generará que el material adherido se vaya despegando. Luego, realizamos las tareas básicas: detergente y esponja, bien suave si sobre todo es de teflón, para quitar cualquier excrecencia y tener el objeto bien presentado, preparado para una comida con destino más apacible.

Un caso más complicado: Pero supongamos que la olla es una suerte de campo minado, de guerra que hace poco terminó pero que dejó un campo de batalla arrasado. Con esto hablamos de comida adherida a tal punto que parece carbón real. Lo que se puede hacer para dejar límpido el objeto es calentar agua y detergente, hervir, para ser exactos. El calor y las bondades del producto tendrían que sino ayudar a despegar todo, si dejar los residuos muchos más blandos. Un posterior lavado con agua tibia (se puede añadir más detergente) tendría que dar como resultado una olla o sartén impecable.

Otro ejemplo: Hay muchos métodos, eso está claro. Este se refiere para los casos donde tenemos ollas un poco más resistentes en la base, que no serán fácilmente rayadas. Nos referimos al uso de agua y sal que ocasionará con el hervor una astrigencia en los residuos ¿Pero qué quiere decir esa palabra rara? No estamos inventando nada, querido lector, sino que hablamos de un proceso donde el desecho, en este caso comida, se deseca y contrae. Esto permitirá que con una esponja y agua simplemente podamos quitar todo.

Si el caso es peor: Pero vamos a pensar que no hiciste una simple milanesa que se quemó, sino un platillo un poco más complejo, estrambótico y de dimensiones más grandes. El resultado serán muchos desperdicios adheridos al objeto. Bueno, en ese caso es recomendable utilizar lavandina o incluso cloro, con agua y hervir unos buenos minutos. Naturalmente, debes alejar tu rostro del vapor que salga de esta combinación. Luego se retira y se comienza un proceso de suave esponja y agua tibia más detergente.

En situaciones de superficies duras: La idea de todos estos consejos, está claro, es que quede indemne la olla, ya que si por cada platillo a degustar vamos a tirar una de aquellas la economía de nuestros bolsillos se puede volver un tembladeral. Pero volvamos: si la olla es firme en su base se puede hacer hincapié en esponjas de acero o metálicas. Aquí apelaremos a la fortaleza de nuestro lector porque equivale a que esté un buen tiempo frotando, con la ayuda de agua. También es muy provechoso el limpiador en polvo. Jamás usemos estos métodos con el teflón, ya que es suave y será tan rayado que dejará arruinada la olla.

Otra forma: Tal vez nos dimos por vencidos. Todos los métodos anteriormente dichos no te han servido y la única diferencia que obtuvimos es una olla sucia que huele mejor. Bueno: puedes probar con el bicarbonato de sodio añadido a unas gotas de agua. La idea es que se queme o desgaste de tal forma los desperdicios que con una simple pasada de esponja los saques sin ningún problema. El resultado: las ollas no tendrán una sola marca y te servirán para seguir realizando excelentes comidas.

La vieja escuela:  A veces la tradición nos influye, rendimos pleitesía a su sabiduría o a quienes la portaban. Así emerge la figura de la abuela como alguien lejano, amoroso y con muchos conocimientos prácticos. Sí, las abuelas son siempre demasiado pragmáticas, tal vez porque vienen de épocas más duras. Pero bueno, un curioso ejemplo de ello y los avatares de los objetos de cocina es el uso de agua, cáscara de papas y vinagre para limpiar las ollas. Tan simple como eso, con la diferencia de que se recomendaba dejar durante una noche semejante brebaje. Al día siguiente los pasos de agua, esponja suave y detergente.

Si hemos perdido la esperanza: El peor caso es que hayas probado todo lo anunciado  y nada haya funcionado, incluso añadiendo formas que aquí no emplazamos. Siempre hay una solución más antes de abrir la billetera para comprar una buena olla o sartén. En la actualidad estamos llenos de productos que desengrasan o sirven para extirpar cualquier residuo en tales objetos. Por ejemplo, es muy normal la utilización de los productos que sirven para limpiar los hornos, con una especie de aerosol que es efectivo en otros utensilios. Es cuestión de probar, evidentemente.

Aquí te hemos dejado una serie de métodos para que logres limpiar tus ollas del mejor modo y en el menor tiempo posible. Nada de sacar músculos como un culturista intempestivo luego de frotar durante horas. No, los siguientes consejos son sencillos, poco tóxicos y breves en el tiempo. Esperamos, como siempre, que el material haya sido de tu ayuda y que no caigas en la solución de comprar nuevo material, ya que el que tenemos aún sirve. En caso positivo, terminarás como el Stallone de la foto.

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Un pensamiento en “Qué hacer para limpiar ollas quemadas”

  1. Cuando todo falla, yo tengo un método infalible aunque con lo caro que está el gas , no es económico. Para esa adherencia que parece roca y casi la queremos agarrar a martillazos, es necesario poner a calentar la olla o recipiente en seco hasta que se carbonice al punto ceniza y una vez ya fría, desprender con una fibra abrasiva esa ceniza, en caso de que no se desprenda toda, volver a carbnizar lo que le haya quedado.

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