Qué hacer para no sufrir depresión

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Solemos escuchar que la vida es hermosa, que con ganas todo puede salir bien, que las energías positivas atraen resultados análogos, que para intelectos ávidos en buenas ondas el universo conspira a su favor y yerbas similares. No sabemos si muchas de esas cuestiones metafísicas son ciertas, aunque sí es claro que todo eso debería ser un modelo, un arquetipo de existencia. Venimos al mundo vaya a saber por qué, pero queremos ser felices. ¿Eso último es una empresa sencilla? ¿No caemos en múltiples momentos en la desventura o lisa depresión? ¿Qué hacemos si esa coyuntura melancólica se prolonga? Esos interrogantes serán contestados en la siguiente nota: qué hacer para no sufrir depresión. Como siempre, te traemos un material sumamente sencillo, claro y útil ¡No te lo pierdas!

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No somos seres exuberantes de felicidad siempre ¿Tenemos que serlo? Siempre nos parecen dudosas esas personas que tienen anquilosadas durante jornadas enteras una sonrisa de mejilla a mejilla. No, lo normal es tener altibajos, frustraciones, dolores de crisma, semblantes taciturnos, etc. Sí, claro: pero no siempre. Digamos que la realidad se vuelve patológica cuando el tiempo se prolonga demasiado, cuando las ganas de vivir, de enfrentar cambios de cualquier clase son exiguas; cuando nos damos cuenta que no podemos seguir adelante sin esa persona y otras situaciones.

La depresión tiene una naturaleza psico-somática, como muchas clases de enfermedades. Hablamos de insomnio, falta de ganas en emprender, de festejar; no se come bien, tenemos pensamientos sumamente fijos en lo negativo, excesiva culpabilidad, falta de concentración; y, en cuanto a lo químico si se quiere, se suele hablar de seres con una desmesura de cortisol (hormona). Somos máquinas sutiles al fin y al cabo.

Sin embargo, en algún momento hay que decir basta, ya que la vida se pasa, se pasa de un modo malo. Por eso aquí te vamos  a dar una serie de sugerencias para evitar cualquier clase de depresión patológica. Como siempre anunciamos: no somos exclusivos ni excluyentes, así que bien puedes, querido lector, adoptar y añadir tus propios métodos. Dicho eso, manos a la obra.

Qué hacer para no sufrir depresión

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Encuentra actividades funcionales a tu situación anímica: Algo funcional en estas cuestiones quiere decir para salir de la situación potencialmente patológica. Si los pensamientos malos arrecian, si lo negativo tiene lugar por todos lados y no quieres salir a ningún lado, esfuérzate por hacer lo contrario. Camina, haz deportes, encuéntrate con amigos, lee algo ligero, cocina rico y mil cosas más. De hecho,se puede aprovechar que se vive realmente en una cultura que venera y construye sin cesar ocio, diversiones. Por ejemplo, está comprobado científicamente que cualquier actividad física segrega adrenalina, por lo general productora de sensaciones placentera (lo que llamamos felicidad).

Piensa positivo: Esto bien puede semejarse a una frase manida de esas publicidades de poca profundidad. En rigor de verdad, no. Hay ciertas terapias de algunas corrientes cognitivas que hablan de hacer denuedos por parte del paciente para hallar el pensamiento negativo. Por lo general estos funcional de manera semi-consciente y son casi automáticos. “Soy un fracasado”, “siempre tengo mala suerte”, “merezco lo peor”. Analicemos un segundo esos dichos ¿No son tremendistas, irracionales y francamente tontos? Salvo que seas un sicario, dudamos que merezcas lo peor. La idea del fracaso es tan relativa que puede generar en terceros cierto candor. Ahora bien: esas reflexiones ponzoñosas deben ser cambiadas por otras lógicas y racionales. En vez de ser un fracasado siempre, piensa en todo lo que has triunfado y queda por triunfar en el futuro. En vez de merecimientos lóbregos, analiza que el mal de hoy puede ser algarabía mañana.

Desarrolla tu estima: Los psicólogos suelen decir que la estima de una persona para la mente es equivalente al sistema inmunológico en lo atinente al cuerpo. Con esto queremos decir, muy ligado a lo anterior, que la crítica hacia uno mismo, el nivel de perfección debe ser mesurado. Nosotros nos habitamos siempre, las 24 horas del día ¿Imaginemos un censor bajo semejantes bondades? Nos volveríamos locos. Y esto no quiere decir que te figures una idea falsa de ti, ya que posiblemente el resultado malo vendría de todos modos ante el choque falso de la realidad. Lo que sí afirmamos es que el depresivo es rotundo en exceso para lo malo y se fustiga sin cesar con esas armas. Nos tenemos que apoyar, comprender, otorgar cariños y valorar bien.

Aliméntate bien: Este es un diáfano ejemplo del círculo vicioso: la depresión nos obliga a alimentarnos poco, alimentarnos poco, por su parte, conlleva a más depresión. Así que lo bueno, aunque el cuerpo diga que no, es comer sano, variado y de manera regular. Ya veremos cómo los pensamientos y energías cambian con semejantes ingestas. Porque realmente si hacemos caso a la depresión, toda actividad, incluso las elementales, desaparecerían. De golpe nos volveríamos exánimes con vida, valga el oxímoron.

Respeta tu asertividad: Hay personas en este mundo que por su forma de ser tranquila, parsimoniosa, respetuosa en excesivo se ven avasalladas por terceros. Y esto se traduce en abusos, exigencias desmesuradas o presiones atroces. Es lógico que tales coyunturas decantes en realidades sumamente depresivas. Por eso siempre es bueno anteponer un no cuando notamos que alguien se aprovecha de nuestra bondad. La asertividad, la capacidad de afirmar, de dar un parecer (incluso contrario al prójimo) es positiva porque da cuenta de tu deseo, sumamente solapado ante designios siempre ajenos.

Conoce tu inteligencia emocional: Estamos eyectados en el mundo, somos una vorágine andante; pero semejante estado se produce bajo emociones que nos abren y generan aperturas en el mundo. Bajo esas circunstancias, entonces, es sustantivo controlar las emociones a partir de su conocimiento. Lo repetimos: es casi imposible en la vida no tener tristezas. melancolías y alguna cavilación lóbrega. Lo importante es no encariñarse, es darle cauce y poderlas combatir con buenas dosis de alegría y felicidad.

La vida tiene su lado bueno: Está ligado prácticamente con cualquiera de los consejos: vislumbrar el lado bueno de las cosas. El depresivo por lo general sigue una matemática totalmente opuesta: si algo es malo, deberá serlo por completo y del modo más arraigado, cruel. Podemos evitar esa manera de cavilar, sabiendo que todo tiene solución (o casi todo), que el mañana siempre da otra esperanza, que la bondad existe, que no somos tan malos y cuestiones por el estilo. Hay que darle en algún momento un respiro a la cabeza.

Controla tu ambiente: Departimos sobre esta patología desde lo químico-fisiológico hasta lo psíquico. Sin embargo, dejamos un lado muy estimable: lo social. Sí, toda enfermedad tiene su cuestión inter-subjetiva aunque no se crea. Debemos, entonces, rehuir a ambientes tristes, a personas con exiguos deseos de vida, a todas esas lecturas, canciones o expresiones que fomenten la depresión. Porque sin darnos cuenta creamos una coyuntura oscura llena de deseo de la que es muy difícil escapar. Y cuando mencionamos un aspecto diserativo lo hacemos diciendo, por más fuerte que sea, que a veces las depresiones, en ciertas facetas, regocijan¡ Atentos a estas cuestiones!

Aprende a relajarte: Seamos claros: un depresivo tiene pensamientos irracionales, automáticos, obsesivos y rígidos en lo negativo. Bueno: la cuestión es modificarlos. Pasa eso es indispensable una mente relajada, laxa, que pueda analizar cada una de las situaciones y realidades.

Esperamos, como siempre, que este material sea de ayuda, querido lector.

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