Qué hacer para que tu perro no sea agresivo

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Suele decirse que el perro es el mejor amigo del hombre, un ser vivo abnegado, lleno de empatía, que no tiene más que ojos para su dueño. Eso es absolutamente cierto, ¿pero qué hacemos  cuando estos muestran un gran nivel de agresividad o un comportamiento voluble? Seguramente ese interrogante es una espada filosa para el dueño, quien siempre tiene responsabilidades enormes en estas cuestiones. Aquí, bajo esos lineamientos, te presentamos qué hacer para que tu perro no sea agresivo. A veces el desconocimiento puede ser muy peligroso, así que en estas circunstancias  es bueno estar abierto ¡No te pierdas la nota!

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Siempre el dueño tiene una enorme responsabilidad frente a su perro y eso tanto en las actuaciones frente a él como, sobre todo, frente a terceros. Entonces es importante saber qué requerimiento posee ese canino específico y tener ganas de realizar actividades para complacerlos.

El entuerto comienza cuando al perro se lo desatiende, no se cuentan sus apetencias anímicas, sexuales, elementales de alimento y cuestiones análogas. El ser humano debe aprender que los animales no están hechos para ellos, sino que tienen necesidades en sí mismas sumamente perentorias. Cuando hablamos de un temperamento agresivo podemos aludir a cuestiones de razas y genéticas, pero muchas veces estamos errando, ya que las principales objeciones se tendrían que hacer a esos seres humanos que lo cuidan.

¿Un perro violento, irascible no se puede recuperar? Siempre lo ideal es que no llegue a esa situación de imposibilidad de interaccionar con terceros sean animales o personas; pero siempre hay soluciones. Aquí te vamos a proponer una serie de recomendaciones y sugerencias para evitar que tu perro tenga esos rasgos. Como siempre decimos, no somos exclusivos ni excluyentes en estas cuestiones, así que bien puedes añadir tus propios métodos. Dicho eso, manos a la obra.

Qué hacer para que tu perro no sea agresivo

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Ten en cuenta las características de tu perro: Siempre es bueno averiguar un poco de los orígenes de la raza del perro, sus aficiones, sus enfermedades usuales, sus necesidades, sobre todo, físicas. Por ejemplo, hay ciertos caninos a los que se les hace imposible un apartamento chico o dueños muy grandes en edad, lo que trae como corolario escasez de salidas. Cualquier perro con exceso de energía no derrochada puede adquirir malos hábitos como la destrucción de jardines, muebles, ladridos excesivos, etc. También es positivo conocer si son celosos, si desarrollan lazos muy fuertes con personas específicas, si tienes instintos territoriales o guardianes. Verbigracia, cualquier clase de dogo suele tener un sentido muy pronunciado de las modificaciones de los ambientes y eso ni hablar si hay nuevas personas.

Educa a tu perro: Si bien hay temperamentos más hostiles o huraños que otros entre los caninos, siempre es bueno habituarlos a otros animales o personas desconocidas. Que su recelo primero, en todo caso, vaya cediendo poco a poco a una aceptación. En caso contrario, siempre ponemos en peligro la integridad de terceros y, como correlato, la de nuestra propia mascota.

No pensar siempre en uno: Es normal, desgraciadamente, que muchas personas piensen que el perro es para uno y eso en el sentido literal ¿Qué queremos decir con esa frase? Algo muy sencillo: el canino apaga nuestras penurias, soledades momentáneas, vacíos existenciales dejados por personas o mascotas del pasado, etc. Entonces se convierte en una simple marioneta de nuestros designios. Bueno: eso está muy mal, porque degenera en egoísmos. El animal tiene que ser feliz por su amo y por sí mismo.

El ambiente: Es importante que el perro crezca y se desarrolle en un ambiente sano. Si hay hostilidad, malos tratos, pésimas enseñanzas y encima violencia hacia el canino, es lógico que su comportamiento se convierta en peligroso y hasta lóbrego. Ante esa realidad, lo mejor que puede hacer un hombre es no poseer mascota alguna.

El veterinario es sagrado: El animal puede asimismo desarrollar un comportamiento agresivo debido a alguna dolencia o enfermedad externa (problemas de piel) o internas (órganos comprometidos, torsión gástrica o displasia de cadera en caso de grandes molosos).  Siempre, entonces, es bueno que se los cuide y ello conlleva ir asiduamente al veterinario.

Cuida de ellos en todo momento: Al animal hay que servirlo, escucharlo, atenderlo o como quieras decirlo. Por ejemplo, si es un tipo que juega, que le gusta los sitios abiertos, siempre es bueno revisar su pelaje luego de la travesía (alimañas o espigas pueden aparecer). Esto último sobre todo en aquellos que tienen doble capa de pelo. Asimismo, si las orejas son largas hay que limpiarlas, porque al caerse suelen ser foco de parásitos y lo mismo con los ojos. Como se comprende, todo esto conlleva una enorme responsabilidad. No olvidemos algo elemental: el perro es un ser vivo con la misma dignidad que el ser humano.

Mala alimentación: ¿Qué nos sucede cuando tenemos hambre o en ese momento que caemos en conciencia que estamos mal alimentados? Seguramente el humor será pésimo tirando, en algunos, a irascible. Con los perros sucede lo mismo: muchas veces su agresividad se explica a partir de una mala alimentación por defecto o abundancia. Es bueno instruirse y conocer el alimento correcto para tu tipo de perro. Por ejemplo, hay especies que tienen tendencia a ser glotones y eso conlleva cuidados muy rigurosos.

Conducta sexual: Muchas veces la coyuntura de que el animal esté en celo comporta ciertos desequilibrios hormonales que tienen como consecuencias conductas raras y agresivas. Y eso sobre todo cuando no están esterilizados. Así que ya sabe el dueño que estos entuertos no los puede hacer a un lado.

La soledad: Si queremos matar a un perro en vida (ni hablar los que tienen tendencia a ser menos independientes) seguramente dejarlos solos y abandonados es un buen camino. El dueño nunca puede hacer eso, ya que la escasez de contacto genera profundas aversiones hacia lo nuevo, hacia cualquier cambio del entorno y una carencia anímica sumamente fuerte. El animal siempre tiene que estar acompañado por su dueño y luego le sigue el resto. Hay razas como los boyeros que desarrollan un vínculo muy fuerte con un amo en especial; otros, en cambio, socializan sin dificultad con toda persona que se le presente. De todos modos, el requisito es el mismo: no lo dejes solo nunca en lo posible.

Cualquier clase de parásito: Ya lo mencionamos anteriormente de soslayo, pero siempre es bueno repetirse un poco. El perro debe ser cuidado en todo momento y eso naturalmente exige un seguimiento en su salud. Los largos peregrinajes en las calles, parques o campos dan pábulo a que adquieran múltiples parásitos que molestan y alteran su conducta. Siempre es necesario revisarlos, tener en cuenta determinado nivel de salubridad y, en el caso que sea indispensable, acudir al veterinario con urgencia.

Problemas dentales: Aunque sean animales, las conexiones con el hombre siempre se pueden hacer. De paso, ayuda a ponerse en su lugar en aquellos momentos luctuosos ¿Molesta el dolor de muelas o cualquier infección dental, no? Seguramente. Bueno: lo mismo acaece con los caninos. A veces si observamos que mordisquean todo, hasta con cierto enfado, seguramente la causa sea alguna problemática dental. Lo mismo que en el caso anterior: observación de comportamiento poco habitual es justificación perfecta para ir al veterinario.

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