Qué hacer para quitarse el mal humor

“La realidad es tal cual la vemos”. Sinceramente no sabemos si alguien dijo esta frase, pero es sensacional para aplicarla al tópico de este día: el mal humor. Sí, nos sentimos molestos, ofuscados, furibundos con nosotros y lo que nos rodea, por ende, todo adquiere aires lóbregos, ribetes de maledicencias por aquí, por allá y por doquier. Claramente es un estado que queremos extirpar de nuestro cuerpo, salvo que la cuestión se vuelva ya un poco patológica. Aunque no lo creas, siempre hay solución para todo, incluso para esta clase de incordio. En esta ocasión te presentamos qué hacer para quitarse el mal humor. Como siempre, te traemos la mejor información ¡No te pierdas la nota!

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Si hay un estado anímico que conocemos bien es el mal humor. Levantarnos mal, una falla fisiológica, el perro que se come la tarea, una llovizna sempiterna, una avería en el auto o lo que sea. Siempre es un fantasma que correo la existencia de cualquiera. No sabemos a ciencia cierta por qué hay días que molestas más que en otros algunas situaciones o si son análogas los resultados son iguales. Poco nos importa: este incordio es demasiado molesto, lo cual ya es una redundancia de negatividad.

Con esto no queremos decir que exista la receta de la felicidad. El ser humano tiene altibajos lógicos y eso es algo absolutamente normal. La alegría sin reservas es imposible de mantener; necesitamos mesura. Pero lo contrario es igualmente cierto: el enojo, la furibundez crónica no conviene mantener. Nos volvemos, sin darnos cuenta, es unos grandes amargados, imposibles en el regocijo.

Pero, lo volvemos a anunciar, para todo hay solución. Es cuestión de encontrar algo, una comida, una actividad, compañía o lo que sea con lo cual sabemos que ese estado pérfido se terminará. Aquí, entonces, te presentaremos una serie de consejos útiles para librarte del mal humor. Como siempre decimos: no somos ni exclusivos ni excluyentes al respecto y cada lector puede tener su caminos y formas para alejar esta verdadera tempestad anímica. Dicho esto, manos a la obra.

Qué hacer para quitarse el mal humor

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Ponerse en movimiento: Enojarse es gravoso. No sólo sentimos un volcán en erupción en nuestro interior, a punto de estallar, sino pesados, molestos. Para sacudirnos semejante incordio no es malo ponerse en movimiento, con el lógico cese de ese algo que nos molesta. Una discusión, la terminamos; una serie, la dejamos de ver; una tarea del hogar o trabajo, la cortamos por unos instantes. El movimiento hace que nos distendamos por unos instantes y que la mente piense en otra cosa, lo que sea. Sin darnos cuenta le estamos dando un recreo para recuperar la ecuanimidad anímica e incluso, si es un deber o necesidad, continuar con “eso” que nos ponía tan furibundos.

Baila o actúa: Sí, no tienes que volverte intempestivamente en un actor melodramático. No importa ser ridículo, pésimo o sencillamente malo, porque esto lo debes hacer en soledad. Actuar o bailar pone el cuerpo en movimiento y libera energías. Y no sólo eso, cabe añadir: asimismo rompemos con todo ese corsé de reglas, preocupaciones y obligaciones. Eso se siente en el cuerpo que lo hace más liviano. Te lo recomendamos.

Come algo picante: ¡¿Por qué?! Porque sencillamente necesitamos un hecho abrupto para romper con la linealidad insoportable. Como cuando se nos descomponen los ordenadores y, desde la ignorancia, lo volvemos a prender (así también con muchos electrodomésticos) eso mismo tenemos que efectuar con nuestro cuerpo. Reiniciar la percepción sensorial y el entendimiento, romper, chocar, generar un hiato, un volver a empezar, de es se trata. El picante logra ese efecto, porque nuestra atención pasará sobre todo al gusto.  Vas a ver como el efecto de todo esto hace que se transfigure tu humor.

Que tu mente entre en un laberinto: Si el mal humor no se va, siempre se puede hacer algo más. Ponerse a realizar otra actividad, por más anodina e improductiva que sea, suma. Por ejemplo, ordenar un cubo rubik, hacer garabatos en tu papel o leer un libro. La mente en la superficialidad de la tarea estará abocada en otra cosa, y olvidará el entuerto o problemática. Si a estos debes volver sí o sí, supongamos un problema laboral, lo harás de una mejor forma sin lugar a dudas. Si no es así, servirá para soslayar enojos, a tal punto de que si no son muy específicos no sabremos el porqué del ofuscamiento luego.

Estimulación:  Este consejo o sugerencia es un paso más allá del anterior. ¿Más allá de dónde? Del placer. Si antes te decíamos que hicieras cualquier quehacer para olvidar el malhumor o mudarlo, ahora lo que proferimos es que busques algo que te agrade, ames o divierta. ¿Tienes una revista preciosa de tejidos? A seguir leyendo. ¿Hay un vídeo de esos ejercicios que tantos anhelas hacer? Míralos. Cocinar también puede ser una eximia variante si las condiciones y lugar en ese momento lo permiten. Aquí, lo repetimos: no sólo buscamos el desahogo, sino que sea gozoso. Dos pájaros en un tiro, como suele decirse en forma prosaica.

Pequeñas catarsis: Nos podemos remontar hasta Aristóteles y su Retórica cuando habla de este extraño fenómeno. Bueno, aquí lo retomamos: el malhumor genera peso, algo inextricable interior que hay que soltar y el mejor modo suele ser…un insulto, un grito o actitudes similares que sirvan para los mismos fines. Sí, no queremos que te conviertas en un lunático, sino sólo que te liberes de lo malo. Eso sí: el aullido o sollozo sólo debe durar unos segundos, siguiendo este método.

Hablar con alguien: La palabra es ensalmadora, tiene algo de mágico, hasta terapéutico. No por algo el psicoanálisis hizo a partir de ella toda una ciencia. Entones no es malo platicar con alguien, hacerle sabedor de nuestros dolores, dudas, sinsabores, perjuicios y cosas similares. No es llenar de malhumor al otro, sino liberarse uno del propio. Lo que se comparte aliviana. Además de ello, siempre el oído amigo comporta unos labios que aconsejan, inquieren, analizan y bien se sabe que dos individuos piensan mejor que uno.

Planificar algo: La misma palabra lo dice. Planificar algo conlleva pensar en el futuro próximo, intermedio o lejano. La mente se dispone a volar en un más allá que se supone placentero y positivo. De paso, dejamos un poco de lado el presente del mal humor, del incordio o tristezas que implican lo mismo. Un ver el bosque para no fijarnos en el árbol, entonces. Las vacaciones, salidas con amigos, fiestas, lecturas, actividad física, una cena o lo que sea. La variedad es infinita y no importa lo que selecciones, debido a que tendrá los mismos fines benéficos.

Reír o sonreír: Lo que digamos a continuación puede sonar raro, pero reír hace muy bien. Con motivo o sin motivo, la misma conducta puede ser interpretada por el cerebro como algo positivo y así desarrollar una suerte de sensación placentera. Así que es mentira que las carcajadas falsas no funcionan para nada, ya que su efecto puede ser bastante provechoso aunque su fundamento real sea casi nulo. De todos modos, intentarlo no hace mal a nadie

Con estos consejos o sugerencias, estamos seguros que sabrás paliar mejor que nadie el mal humor.

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