Qué hacer para ser feliz

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“Sé feliz”, “debes ser feliz”, “lo único importante en esta vida es ser feliz” y así podríamos seguir con frases que repetimos o nos repiten sin cesar ni descanso. Estamos hablando del objetivo madre de nuestra existencia, eso está más que claro, ¿pero cómo lo logramos? ¿De qué manera podemos acceder a esa tierra tan fértil en promesas insoslayables? Aunque no se crea siempre hay caminos, senderos que se pueden comenzar a recorrer hoy mismo. Y todo a partir de algunas sugerencias. Por eso hoy te presentamos qué hacer para ser feliz. Algo sucinto, pero sumamente sustancial ¡No te pierdas la nota, querido lector!

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Si hay un arcoiris en nuestra vida que perseguimos sin cesar y nos cuesta atrapar es la felicidad. No sabemos si es un estado tan escurridizo que cuando lo vivimos no nos damos cuenta o siempre lo percibimos en un pasado perimido. La cuestión es que siempre va a ser materia de nuestros denuedos y quebraderos de la cabeza. Y vale la pena que sea así porque la materia lo amerita.

Por eso, es sustantivo que el ser humano construya una vida funcional a su felicidad. Y no una que se cuente desde la escasez, sino justamente desde la proliferación, la abundancia en cantidades de situaciones y momento que hagan despertar satisfacciones.

En estas cuestiones no hay métodos absolutos, pero queremos de todos modos compartir algunas sugerencias y consejos que pueden ayudarte. Como siempre decimos, no somos excluyentes ni exclusivos en la materia, así que cada quien puede añadir sus trucos en su derrotero hacia la felicidad. Dicho eso, manos a la obra.

Qué hacer para ser feliz

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Planificar siendo lazo: Esto puede sonar contradictorio, pero no lo es. Siempre es importante realizar una leve planificación de la jornada, para asir las cuestiones importantes, cumplir horarios, objetivos, metas, promesas y en todo ello obtener seguridades (no podemos pensar en tales cuestiones a cada segundo). Sin embargo, esa rigurosidad debe ser laza. Con eso anunciamos que si llega a suceder que algo no sale bien, se retrasa o resulta de otro modo no nos ofusquemos, insultemos y nos odiemos. De ese modo conseguiríamos todo lo contrario a lo buscado: la felicidad.

Levantarse temprano: “Al que madruga, Dios ayuda”. Y a partir de esa frase todos los dormilones se vieron en el averno de Dante. No tan así, pero consideramos que aprovechar bien el día, iniciar las jornadas desde temprano es una enorme ventaja. Ayuda a cumplir mejor nuestros objetivos, además de que por lo general habla de una persona que siente felicidad ante la vida, que quiere vivirla. Un modo de escapar siempre es anhelar que la jornada nunca principie, que el mundo se caiga abajo mientras nosotros nos quedamos abrigados bajo las sábanas. Bueno: eso último lo debemos evitar.

Quererse a uno mismo: A veces si nos volvemos en expertos escudriñadores de nuestras vidas, nos daremos cuenta que muchas veces el principio de la negatividad, de los pensamientos lóbregos somos nosotros mismos. Nos creemos poca cosa para realizar esa actividad, cumplir con ese empleo, llegar a tales objetivos, conquistar a esa persona que nos encanta y así podríamos seguir hasta con la talla de ropa. Tienes que comprender, querido lector, que si no hay cierto narcicismo o amor propio tu mundo siempre se va a desmoronar. En cambio, cuando nos queremos todo lo que nos rodea adquiere otro cariz, exudamos una seguridad que nos ayudará en muchos cometidos.

Cumple tus sueños: En este consejo siempre aparece un error, que cometemos siempre todos. Ya la palabra sueños denota complicación, dificultad, casi accionar descabellado de nuestra imaginación. Pero no, aquí hablamos de algo bien real, aunque en la actualidad no sea concreto. Un anhelo es algo que se debe cumplir, un norte que se tiene que seguir porque esa carga pesa mucho para ser felices. Al contrario: para serlo necesitamos cumplir con lo primero; los verdaderos motivos del existir.

Come sano: No, querido lector. La nota no se volvió en un suplemento dietario intempestivamente, pero sí en una búsqueda múltiple de la felicidad. En ese sentido, aunque no lo creas, lo que nos llevamos al estómago determina nuestra salud física y anímica. Así que siempre trata de comer sano y variado. Verás que te sentirás ligero, bien dispuesto, alegre y que a partir de ello cualquier objetivo es pequeño.

Que la vida sea funcional a apetencias sanas: Cada uno sabe lo que le hace bien, aunque muchas veces es difícil dirimir lo bueno de lo malo frente a lo que agrada. Sin embargo, es importante crear una existencia conforme a nuestras apetencias lo máximo que podamos. Y eso porque cuando no nos gusta el trabajo, las compañías, las rutinas o actividades, andamos de mal humor y queremos que todo se venga abajo. Es sustantivo estar donde se quiere estar si es que anhelamos ser felices en algún momento y mantenerlo.

Cambiemos si es necesario: Si tuviéramos que otorgarle una forma animal a la felicidad, sería el Camaleón. Y eso debido a sus múltiples formas no solo para cada persona, sino dentro del mismo individuo. Ante esa coyuntura, entonces, hay que escuchar nuestro interior y cambiar si es indispensable. No siempre vamos a considerar bueno, positivo o fundamento de la felicidad las mismas cosas. Tal vez lo que gusta ahora ayer lo aborrecíamos y a la inversa. Y eso no está mal; no somos estaturas ni cosas. No somos lo que somos, sino que somos siempre para ser algo más, algo distintos. Sí, nos parecemos mucho a la libertad.

Que haya tiempo para ti: Cualquier consejo languidece si no tienes tiempo para escucharse, desenvolverte y llegar a ser un poco más feliz. Si te la pasas en el trabajo o haciendo cosas que no te tienen como centralidad, todo se complica. Así que digamos que la condición de posibilidad siempre es cierto egoísmo sano en ese sentido. Hay que quererse un poco más y no llegar a la abominación de desatenderse constantemente.

Rodéate de tus seres queridos: Somos individualidades, necesitamos nuestro espacio y tiempo; pero también de otros. Hay personas en esta vida que nos llena, nos cargan las pilas a partir de la escucha, del consejo, de proyectos o incluso simples recuerdos que nos extirpan sonrisas. Así que no te vueltas ermitaño y acepta cuando necesitas compartir tiempo con tus seres queridos. Sí, esa es una verdadera medicina para la vida.

Sonreír más: No, esto no es una simple publicidad. Muchos científicos han comprobado que la sonrisa es entendida por la mente como motivo de felicidad, así que bien puede ser un presupuesto para sentirse mejor. Así que cuando la vida no sea como uno quiere o ciertas cuestiones nos saquen de las casillas, es mejor siempre anteponer una carcajada o un leve movimiento de las comisuras y labios en señal de aprobación. Verás que te sentirás mejor, además de esgrimir una carta de presentación formidable.

Resuelve correctamente los problemas: Cuando utilizamos ese adverbio no queremos decir que si no sale bien el entuerto te enloquezcas, sino todo lo contrario: sé inteligente. Y eso equivale a buscar soluciones cuando se presentan los problemas, no preocuparse antes de tiempo, poder separar los momentos de ocio de los de laboriosidad y cuestiones por estilo. Verás cómo te acercas a la felicidad así.

Esperamos, como siempre, que esta información te haya sido de gran ayuda, querido lector.

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