Qué hacer para ser inteligente en lo emocional

La vida en la mayoría de los casos es una verdadera caja de Pandora. Y no desde el lado negativo, sino por las sorpresas que nos deparan ¿Complicaciones en el trabajo, menesteres bajo presión? Hay que responder ¿Entender a un hijo, comprender a una esposa en lo posible desde lo profundo de su ser? Hay que responder ¿Buscar motivaciones cuando no existen, crear disciplinar divertidas? Hay que responder ¿Saber hacer caso omiso a las adversidades? Bueno, podríamos enumerar más situaciones en los que la inteligencia emocional es vital. Por eso hablaremos sobre este tópico y te daremos una serie de sugerencias ¡imperdible nota!

Si nos adentramos en los analisis que diversas instituciones escolares y empresas hacían de las personas en el pasado seguramente vislumbraremos una primacia del componente cognitivo. Sí, eso que históricamente se denominada coeficiente de encefalización y determinaba la inteligencia. El hombre importaba por su capacidad analítica, especulativa y lógica; es decir, tenía que cumplir, como todo ser sabiohondo, con los ideales de una máquina prácticamente.

Sin embargo, los psicólogos con el paso del tiempo han descubierto que es difícil, sino simple quimera, pretender viviseccionar al ser humano su componente analítico, lleno de supuesta frialdad, con el candor anímico ¿Acaso no perdura aún esa visión de que no se puede hablar seriamente emocionados? ¿Que amar o hacer algo con pasión resulta peligroso? Bueno: es una lectura cientificista que hay que destrozar.

El concepto de inteligencia emocional tiene el atractivo de unir dos partes que nunca fueron divergentes, para comprenderlas mejor. Asimismo, da cuenta de una realidad muy sustantiva: ¿cómo puede usar en provecho suyo el hombre sus emociones, las de toda la vida, que a veces son verdaderas limitaciones? Por eso, al respecto, aquí te dejaremos una serie de consejos y sugerencias para que trabajes, hagas carne propia una idea que puede ser muy útil para cualquier instancia de la existencia.

Qué hacer para ser inteligente en lo emocional

Reconoce tus dinámicas emocionales: Sí, tal vez las palabras suenen complejas, pero hablamos, como todo buen primer paso, de algo sumamente elemental. Siempre cuando hay un entuerto o problemática lo primero que debe hacerse es reconocerlo, ya que de lo contrario caeremos en los mismos incordios una y otra vez. Si reconocemos, existe. Entonces es bueno comprender cómo funcionamos, en qué fallamos, incluso cuáles actitudes debemos promover de manera orgullosa ¿Contestamos mal cuando no piensan igual que nosotros? ¿Poseemos una nula capacidad de empatía? ¿Somos excesivamente fríos cuando no queremos en rigor de verdad? Bueno: los tópicos son múltiples, así que te entretenerás un poco.

Autocontrol de las emociones: Si el paso anterior era conocer, ahora que ya lo hicimos consciente solo queda el esfuerzo de controlarlo. Sabemos que chocamos con toda persona que no cavile como nosotros, que somos pésimos para resolver situaciones más o menos cruciales y, bueno, ahora es cuestión de terminar. Al principio todo será un esfuerzo, porque muchas prácticas están arraigadas, quizás desde nuestra tierna infancia, pero vale la pena cualquier denuedo.

No claudiques ante la dificultad: La inteligencia emocional es un concepto basado en análisis serios del ser humano y una búsqueda, siempre anhelante, de que vida mejor. Asimismo, ya lo anunciamos: ese concepto se hace carne, pero hacerlo carne cuesta mucho, pero mucho esfuerzo. En ese sentido es sustantivo no claudicar ante las dificultades, reconocer falencias y persistir. El método es tan apropiado, que mientras realizas obsecadamente tu trabajo, y en el devenir de la dificultad, te darás cuenta que ya vas incorporando las mismas prácticas ¿Acaso la lucha contra la frustración no es un bregar emocional? Claro que sí, así que no lo desestimes, querido lector.

Ver el lado bueno de las cosas: Hay seres que por alguna fórmula alquímica o creencia piensan que pensando mal en el devenir y los proyectos, todo saldrá contrariamente. Bueno: tenemos que anunciar que semejante dinámica cognitiva es peligrosa, ya que sin darnos cuenta muchas veces nos disponemos corporal y psíquicamente para lo malo. Y eso se traduce en pensar miles de desenlaces negativos, en dar por hecho que la frustración arreciará, que la otra persona nos engañará y cientos de otras tesituras. No, probemos, entonces, lo opuesto. Pensemos siempre lo mejor y preparémonos siempre para lo mejor. Poco importa que no controlemos al prójimo (una realidad indiscutible), ya que en el peor de los casos habremos fortificado nuestra alma de una manera vital.

Utiliza la motivación: Hay un rasgo muy curioso en el hombre que encontró el camino provechoso: lo vuelve a utilizar indefinidamente, casi como el mago más convencido de sus trucos. Es que a veces hay que engañar un poco a la psiquis si el resultado es positivo. En ese sentido, motivarse, sentir esa suerte de energía que corre por las venas y nos impulsa es importarte. Emplacemos pequeños objetivos, recordemos a cada instante qué queremos ser o cómo queremos vernos y seguramente el camino sea más fácil ¿Y por qué? Justamente porque con el estímulo todo se vuelve corto, sencillo o sucinto. Una excelente estrategia, recapitulando, para tener en cuenta.

Reconocer la emoción ajena: Todo lo que dijimos es perfecto, pero mantenemos de forma tácita algo que es evidente: la existencia del otro. Sí, vivimos en sociedad, gregariamente, de ahí que el prójimo tenga siempre una importancia decisiva. Por eso es importante desarrolar cierta empatía con aquel, comprender sus emociones, estar atento a ese pequeño pincel anímico que exhibe con palabras, pero también con accionares, gesticulaciones, todo lo que suele denominarse comunicación no verbal. Esto mejorará nuestras relaciones amistosas, amorosas, generará mejores vínculos, procesos de identificación y también un bienestar enorme. Porque sabemos que no hay nada mejor que saber que se le hace bien al otro.

Habilidades sociales: Si las relaciones interpersonales mejoran, si la emotividad propia se controla en cuanto a uno y en cuanto a otro, si se la esgrime para bien, las habilidades sociales serán perfectas. Pensemos en el trabajo ¿No nos pasa que no comprendemos a nuestro compañero? ¿Que no podemos realizar buen grupo? ¿Que el jefe se convierte en una mónada inaccesible? Bueno: es tiempo de utilizar primero la empatía anteriormente descrita y, luego, realzar cada vínculo que es crucial en la vida.

Saca provecho de tus emociones: Si reconocemos que somos seres emocionales no es para que nos supeditemos a los designios de estos magos ocultos, sino para que los esgrimamos a nuestro favor. Reconocer, estudiar, trabajar, utilizar el mundo anímico que de todos modos somos para que, en definitiva, seamos más felices ¿Hay otra finalidad más importante en la vida? ¿No suma resolver tareas en contextos difíciles con lo cual obtendrás un aumento? ¿Empatizar con el marido para hacer emerger una relación? ¿Identificarse con el hijo o el amigo? Bueno, creemos que la respuesta es obvia. El concepto de inteligencia emocional deja eso en claro siempre: las emociones pueden tener un corolario productivo, efectivo y provechoso para uno, debido a que uno es el dueño, amo  y señor de ellas.

Aquí te hemos dejado una serie de sugerencias para realmente controlar tus emociones, a partir del concepto de inteligencia. Desde hace un buen tiempo, sobre todo en el campo del trabajo, se ha hecho hincapié en esta idea tan positiva. Esperamos que el posteo, querido lector, te haya sido de ayuda.

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