Qué hacer para soportar la presión

Al hombre le gusta clasificar; si fuera por él se la pasaría ensimismado en esta actividad noble para algunos; inútil para otros. Si podemos aventurar una propia, que sin embargo muchos han esgrimido antes, es esa que separa al hombre entre los que soportan la presión y los que no. Seguramente las grandes personalidades del mundo han sido los primeros; los segundos se habrán perdido en el anonimato. Ahora poco importa la posteridad, pero sí ser felices, alejar desde lo más sensible el sufrimiento ¿Cómo se puede combatir,superar,  todo ese estrés que acarrean las grandes decisiones, los proyectos portentosos o las expectativas más rutilantes? Aquí te presentamos una nota interesante: qué hacer para soportar la presión ¡No te la pierdas!

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Vemos las grandes biografías de la historia y nos admiramos de las decisiones de esas enormes personas o pensamos que eran unos perfectos locos ¿Decidir por la vida de millones en un combate o en la llegada de alimentos? ¿Ser impasibles en los máximos dolores? Ahí tenemos a Otón, emperador romano, quien decidió dormir plácidamente una siesta antes de darse muerte en plena revuelta; o un Séneca que apoyo a su esposa y se dio muerte con todo lo que tenía a mano (cicuta, cortes, vapores). Digamos que son seres que se han visto magnánimos por fuera en momentos cruciales. Ni hablar, para dar ejemplos terrenales, cuando observamos a amigos, padres, compañeros tomando decisiones cruciales a cada momento, solucionando entuertos sin cesar.

Todo eso, para quien sufre la presión, es demasiado “¿Cómo lo hacen?”, se deben preguntar con un poco de ofuscamiento, porque a veces hablamos de individuos que se enturbian en coyunturas meridianas en complejidad. Pero la premisa de este posteo es sencilla: con trabajo, se puede encontrar soluciones. Aquí te presentaremos una serie de ejemplos, sugerencias y caminos para evitar sentir la presión, para poder actuar del mejor modo ante realidades difíciles, abstrusas. Como siempre anunciamos: no somos exclusivos ni excluyentes así cada quien puede tener y añadir sus derroteros. Dicho eso, manos a la obra.

Qué hacer para soportar la presión

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Tómate un respiro: La presión y su sensación concomitante amarga muchas veces acaece por el hecho de entrar en una vorágine de acciones sin percatarnos que un excesivo dinamismo mina resultados ¿No es mejor tomarse un respiro? ¿No nos beneficia pensar dos, tres, cuatro veces? Si es necesario ralentizar procesos bienvenido sea. Por ahí no funcionamos a velocidad y eso no indica que seamos tontos, poco inteligentes; es nuestra forma de hacer las cosas.

No seas duro contigo mismo: Las personas que sufren la presión, sobre todo laboral, suelen ser excesivamente exigentes consigo mismas. Que no pueden errar, que fallar es la perdición, que tal acierto hace fructificar resultados y cuestiones por el estilo. Si el ambiente no ayuda tú no puedes sumarte a esa batahola. Nada bueno, por lo general, sale en tales coyunturas. Necesitar ser más benevolente y entender que si existe la perfección en el hombre es luego de muchas equivocaciones bien pulidas con el tiempo.

Sé un puente y también un muro: La individualidad se crea a partir de una suerte de dialéctica entre el interior y el exterior. Bajo esa tesitura si lo de afuera son presiones, falta de paciencia, malos tratos, enconos, tareas o proyectos exorbitantes, es bueno desde el interior encontrar paz, calma, incluso imponer una barrera a esa locura que se aproxima. El estoicismo solía decir que debíamos ser un baluarte inexpugnable. Suena rimbombante, pero no está mal. Tienes que tener la suficiente inteligencia para elegir los estímulos y eso no quita un ápice de productividad en el trabajo, en tu casa o el ámbito que sea.

Sé organizado: La sensación de presión, que no es más que un rebasar las expectativas, las tareas o proyectos a uno, tiene muchas veces ligazón con nuestra falta de orden. Nos acucian de miles lados y no reconocemos que no somos tentaculares, especies de pulpos humanoides que resuelven todo al mismo tiempo. Es sabio para ser productivo y evitar estrés elegir qué es lo más importante, hacer un catálogo de tareas y cuestiones por el estilo que sirven para una cosa primordial: actuar con soltura.

Ten a mano una vía de escape: Si vives en la presión y no respondes bien, tu cuerpo y mente piden una salida, algo que corte con ese día atareado, catastrófico. Es bueno entonces hacer ejercicio, salir a correr, levantar una pesa; aunque también dibujar, leer un libro, ver una serie, encontrarse con amigos y cualquier otra forma de distracción que consideres pertinente. A veces la complejidad asoma con el cansancio y un respiro simplifica las cosas.

Cuidado con las expectativas: Ya habíamos hablado hace un rato sobre la peligrosidad de ser excesivamente severos con uno, tanto en el éxito como en el fracaso. Pero existe otra opción: la expectativa que nos ponen terceros. Sí, ese jefe nos cree hacedores de variopintas soluciones, tal novio nos ponen en lugares insoslayables (que tal vez ella o él no lleguen), un padre, un amigo, quien sea. A veces esas promesas de lo que seríamos nos agobian y no suman; al contrario, enturbian el accionar en los momentos decisivos. Sin embargo, como todo lo que viene de afuera, si lo combatimos con una seguridad y paz interior, puede haber grandes soluciones.

¿Cuántas veces te reíste en el día?: Lo planteamos como interrogante, porque sirve de ejercicio espiritual. Nos analizamos y nos damos cuenta que no lo hicimos tanto ¿El motivo? Seguro lo exiguo de buenos momentos, de ocasiones para soltar carcajadas. La solución entonces es encontrar la oportunidad o forzar la instancia para pasarla bien. Es más: ante una risa fingida, una buena disposición de ánimo comunicado con porte erguido, puede servir para alegrarse o crear un territorio propicio. Seamos embusteros con la anatomía y fisiología que poseemos.

Aliméntate bien: Aunque suene a explicación abarcativa, eso no quita nada de realidad. Alimentarse bien determina nuestro organismo, su salud e incluso nuestros estados anímicos. Si tienes problemas, trabajos difíciles, una muestra de un proyecto o la difícil situación de conocer a tus suegros (presión para muchos), lo mejor es alimentarse bien, ya que transmitirás a tu cuerpo nutrientes de calidad. Sí, no te olvides de una verdad elemental: somos máquinas sutiles.

Fíjate como respiras: Las personas que sufren presión viven malos momentos, tienen instancias tan difíciles que las odian y se paralizan. Aunque no creas, es una reacción fisiológica clara dejar de respirar o hacerlo de manera cortada en esas oportunidades. Si quieres buscar paz, relajamiento, incluso para actuar mejor (no te decimos de salir corriendo nunca), presta atención a cómo respiras.

Coloca pequeñas metas: La persona que sufre presiones muchas veces siente frustraciones. Eso es malo; necesitamos la pitanza de la estima más de lo que nos imaginamos. Por eso, es bueno emplazarse pequeñas metas, logros no tan abstrusos que nos hagan sentir mejor. Porque no dudes lector que hay una gran verdad en eso que de pequeños esfuerzos se hacen enormes cosas. Tú eres mucho más valioso de lo que te imaginas; ayuda a que progrese tu amor propio sin caer en cimas narcisistas.

Aquí te hemos dejado una serie de consejos y sugerencias para que no sientas presión. Una manera buena en búsqueda, como siempre, de una mejor calidad de vida. Esperamos que la nota haya sido de tu agrado, querido lector.

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