Qué hacer para tener más tiempo

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Suele decirse que el tiempo es tirano, es decir, que sus sentencias son inapelables, que sus lapsos y la condiciones de todo las decide él, desde lo alto del trono. Nosotros aquí seríamos unos pobres súbditos, existencias dependientes; pero en algún momento eso debe cambiar. La metáfora no sirve: la temporalidad es nuestra temporalidad y existen múltiples formas de hacerla más productiva, libre, profusa y mucho más, sólo es cuestión de hacer ciertas modificaciones en tus rutinas. Aquí, en ese sentido, te presentamos qué hacer para tener más tiempo. Una serie de consejos sumamente útiles ya que el correcto uso de esta savia existencial puede sernos muy provechoso. Como siempre, te traemos la mejor información ¡No te pierdas la nota!

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El tiempo es tirano, lo repetimos, pero nosotros lo queremos transformar en un presidente cumplidor y democrático, es decir que siga sus preferencias. Sabemos de las limitaciones que tenemos, pero no dejan de ser eso: nuestras fronteras o límites. ¿Qué anunciamos con todo esto? Que a esta realidad se le puede encontrar una vuelta de tuerca, podemos tener una vida más productiva, provechosa, fértil si se quiere.

Suele ser un lugar común el vernos compungidos porque no nos alcanzan las horas del día. “Tendría que tener más de 24 horas”, repetimos sin cesar, con un gesto de enojoso ya que es imposible y lo imposible nos ofusca. Pero vayamos a lo que sí es posible: siempre se puede esgrimir el tiempo de mejor forma y sacarle hasta el último de sus zumos.

De eso versa precisamente esta nota: de cómo usar el tiempo. Una serie de consejos que, como siempre decimos, no tratan de ser ni excluyentes ni exclusivos. Cada uno puede tener su método. Aquí lanzamos al aire algunas ideas para poder aprovecharlas del mejor modo. Dicho esto, manos a la obra.

Qué hacer para tener más tiempo

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Evita las múltiples tareas: Un error muy común suele ser abocarse en muchas tareas a la vez. Partimos, desgraciadamente, de un desvarío lógico: hacer muchas cosas tiene como consecuencia la consecución de muchas cosas, valga la redundancia. Eso es totalmente falso. Quizás la desesperación grande nos lleva a ello, aunque no conviene. El corolario normal suele ser que salen bien la mitad de las cosas, que nuestra atención se desperdiga y que nos ofuscamos más. Por eso, mejor focalizar (otro consejo) y no perderse en una multiplicidad que no sólo no sera productiva, sino que te atrasará más que si no la hubieras ejecutado nunca.

Una buena organización: No decimos que seas sumamente puntilloso (igual es una opción), pero siempre viene bien cierto nivel de organización. Saber qué hacer en determinado momento, cómo hacerlo, de qué maneras es lo más conveniente. Si el adjetivo productivo se puede aplicar en algún momento aquí se refleja a la perfección. El tiempo es limitado y está en tu sabiduría utilizarlo del mejor modo. Obvio que aquí mencionamos casos de gente que sufre por la escasez del tiempo; desde ya que cada uno lo esgrime como quiera.

Trabaja en tus mejores momentos: A veces el trabajo regular impone condiciones que uno no puede decidir, pero si una mínima hendidura se abre en eso, es mejor trabajar fuerte o seleccionar determinada tarea en el horario donde tú sabes que tu rendimiento es mejor. Hay gente que realiza lo que les resulta más gravoso primero, porque sabe que luego de eso vienen quehaceres más amenos. Otras personas deciden ponerlo a lo último o no luego de comer, a la tarde o cuando considera que las condiciones internas (incluso externas) son las idóneas. Por eso, si bien la sugerencia es válida en cuanto a su continente, tú, querido lector, deberás llenarla en cuanto contenido.

Lista de tareas: Esta puede ser entendida como un paso superior del consejo anteriormente dado. Es una excelente forma organizar, anotando tareas de acuerdo a profundidad, complejidad o prioridad. Siempre el orden tranquiliza, ya que sabemos qué le sigue a cada cosa, en la seguridad de realizar cada paso o en su defecto saber qué adeudamos. El azar da nervios, no sabemos por dónde empezar ni dónde acabamos. Asimismo, con una pequeña agenda no perdemos tiempo en observar o pensar qué hay que hacer: vamos a la hoja y seguimos. Es casi como una mecánica que sirve mucho.

No pierdas el tiempo: Aquí entramos en un tema ríspido. El lector podría enojarse y preguntarse quiénes somos para decirle cómo debe utilizar el tiempo. Lo que se tiene que entender aquí es que no es cuestión de indicar al otro sus menesteres, sino que sepa utilizar productivamente la temporalidad según sus designios. Si su designio indica vislumbrar su celular todo el día, bienvenido sea. Pero creemos que no es así, además de que siempre en nuestro interior sabemos cuándo estamos siendo sobremanera pocos eficaces. En ese sentido, lo mejor siempre ir a las tareas. De casa al trabajo y de trabajo al casa quizás suene poco humano, pero por lo menos hace hincapié en el foco que debemos seguir, en las tareas que necesariamente tenemos que desarrollar.

Pensar en un más allá placentero:  Puede ocurrir que la tarea sea muy amplia, que observemos una cantidad de trabajo que sobrepasa nuestras fuerzas, por lo menos las del momento. ¿La solución? Sufrir haciéndola o simplemente hacerlas. Es un destino seguro, a menos que nos dé lo mismo tener trabajo o no, cosa que dudamos. Por eso siempre sirve pensar en el más allá del trabajo, en una suerte de premio que obtenemos al realizar la labor. Una cita con un novio/a, una rica comida, una serie que aguarda, largometraje, libro o simplemente nosotros con ropas austeras descansando en la cama. Por lo general la visión de ese más allá solaz nos da fuerza para acarrear cualquier tarea, incluso efectuarla de la mejor manera.

Respetar los tiempos de descanso: Esta también es una consigna muy importante, ya que de ella depende todo. Aquí no vamos a adentrarnos en el descanso por fuera del trabajo tan solo (muy vital), sino sobre todo el el interior del mismo. Suele ocurrir que acometemos una tarea luego de una gran retahíla de acciones, el cansancio agobia y el resultado es claro: no podemos ¿La solución? Siempre dar lugar a hiatos, respiros estratégicos. Está comprobado que uno efectúa mejor las actividades luego de tomarse un tiempo. Incluso es una realidad que todos hemos vivenciado: nos sorprende la facilidad con la que solucionamos lo que inicialmente era un entuerto. Es decir, cansinos y taciturnos no podemos llevar adelante prácticamente nada. No volemos, seamos inteligentes y dispongamos el tiempo del mejor modo.

Aquí, entonces, te hemos dejado un buen número de consejos para que ese tiempo deje de ser tan tirano. No, en realidad es mejor tenerlo como amigo.  Una vida organizada no sólo sirve para disponer mejor el tiempo, ser más productivos, en definitiva, llevar a cabo más actividades, sino que además nos da gran seguridad, decisión y una parsimonia que no puede más que redundar en nuestro favor. Así las cosas es mejor siempre seguir ciertas sugerencias al respecto, aunque muchas partan de nuestra propia experiencia, debido a que sólo nosotros, en carne propia, sabemos cómo disponer mejor nuestro tiempo. Desde ya, esperamos que el material haya sido de gran colaboración, querido lector.

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