Qué hacer para tener una buena digestión

El ser humano siempre buscará el bienestar ¿Qué es el bienestar? Digamos que en el contenido puede significar muchas cosas, materializarse de diversas maneras; pero en cuanto a lo formal, el continente, siempre redundará en una situación agradable, amena, de esas que gustan y no nos molestaría que continuaran; muy al contrario de toda molestia o incordio. El hedonismo filosófico, que siempre ha puesto como meta el placer, redujo a una zona corporal específica al primero: el vientre. Y hacia allí nos dirigimos por su importancia: te presentamos qué hacer para tener una buena digestión. Un material que te será sumamente útil ¡Imperdible la nota!

Somos seres heterótrofos, querido lector, por lo tanto necesitamos de algo exterior para mantenernos, funcionar y seguir adelante ¿Cómo podríamos reponer los tejidos? ¿De qué forma obtendríamos energías? No hay vuelva, no somos plantas: es indispensable el alimento. De ahí que la digestión sea ese complejo proceso donde comida ya ingerida es desintegrada y asimilada por parte de nuestro organismo ¿Se deduce su importancia?

Pero no todas las personas tienen buena digestión y eso se puede deber a miles de causas, lo que redunda en una mala incorporación de nutrientes y hasta cierto déficit enzimático (moléculadas encargadas de ese proceso de asimilación, segregando por ejemplo material más pequeño). Nos sentimos mal, nos volvemos en una suerte de dispéptico andante, claramente es lo que no anhelamos en la vida ¿Hay una solución? Siempre se puede mientras se quiera y si se quiere uno, por lo general, se informa. Aquí te vamos a dejar una serie de sugerencias y consejos para que realices de la mejor manera tu digestión. Naturalmente, no somos exclusivos ni excluyentes, ergo, muy bien puedes añadir tus propios métodos. Dicho eso, manos a la obra.

Qué hacer para tener una buena digestión

Tómate tu tiempo: Especialistas e historiadores concuerdan que la idea de comida rápida es un invento de la Revolución Industrial, ya que se necesitaba presto al trabajador en el mínimo tiempo posible. Recordemos que el proletariado era simplemente un costo de producción más, sin revestimiento de humanidad para el capitalista. No hay nada peor, en ese sentido, que ingerir alimentos angustiado, resolviendo problemas, atendiendo a otras cosas, porque justamente este proceso posiblemente sea el más complejo que arremete el cuerpo. Ni hablar si se introducen platillos con muchos azúcares o con altos contenidos grasos. Sí, si analizamos bien hoy en día esto es una regla de conducta bastante usual, sobremanera en las ciclópeas urbes.

Mastica: Siempre pensamos que los consejos de las abuelas o madres son triviales, tontos o, por lo menos, exagerados. Pero en lo que refiere a masticar tranquilamente no lo son ni un ápice y es vital para la digestión. Es importante que recuerdes que este proceso comienza con la boca, la mejor aliada del estómago. La saliva, en primer lugar es alcalina, de ahí que ayude a disgregar el alimento; en segundo lugar, un buen masticar manda un mensaje al páncreas y a la vesícula para que sepan qué es lo que se viene; en tercer lugar y último, el estómago podrá tener sus ácidos para disolver, pero es blanco, así que harás muy bien si en primer lugar aprovechas los dientes, recurso privativo de tu boca.

Elude a los líquidos: Sí, este es un consejo que posiblemente molestará a más de uno ¿No tomar mientras como? ¿Pero qué hago si el platillo es un poco seco? Bueno: los especialistas dicen que se toma antes, para estimular la salivación; o después, para aplacar la sed ¿El motivo? Hacerlo durante es anular justamente esa capacidad disgregadora o disolvente que tiene de por sí la saliva y eso porque introducimos a la boca líquido en demasía. Ah, y respecto a las comidas secas, si se complica lo anterior es mejor dejarlas de lado.

No sobrecalientes la comida: Naturalmente, hay muchos alimentos que no los podemos ingerir crudos; sin embargo, lo contrario, en exceso, es igualmente malo: sobrecalentar la comida ¿Y el motivo? Precisamente porque en cada uno de esos procesos, ese platillo rico en nutrientes, sobre todo de proteínas, irá perdiendo sus capacidades enzimáticas. Y lo último es muy negativo, ya que anunciamos que estas moléculas son justamente las que se encargan de la síntesis y simplificación de los alimentos.

Busca lo natural: Si es importante lo que comemos, si ese alimento da lugar al sostenimiento de nuestro cuerpo, entonces hay que prestar mucho atención. Es un corolario, digamos, indispensable. De ahí que siempre sea mejor buscar la comida natural y orgánica, antes que la refinada y artificial. Lo último, sometido a muchos procesos que desconocemos, por lo general tiene su razón de ser por manejo, duración, economía; es decir, todas variables que poco y nada tienen que ver con lo nutricional. Sí, debemos ser muy inteligentes a la hora de ingerir alimentos, sabiendo puntos a favor y en contra de cada uno.

Dejemos de lado el hedonismo: Pensamos en esos grandes banquetes, en cortesanos comiendo hasta morir; lo profuso, lo abundante llegando al paroxismo. Bueno, en rigor de verdad, la alimentación no debe guiarse por estos parámetros, así que hagamos a un lado esos deseos de devorarnos un caballo entero. Es que está comprobado científicamente que lo más sano es lo pequeño: platos pequeños, bocados pequeños, buena masticación comer pausado, esperar para servirse nuevamente, etc. La plenitud se llega a partir de esa economía que poco tiene que ver con un deseo desaforado e indisgestiones peligrosas. El patrón, lo repetimos, no debe guiarse por la gula, sino la moderación. El cuerpo, a la corta o larga, lo sabrá agradecer.

Ojo con lo artificial: Ya habíamos hablado de lo artificial, pero someramente y, por desgracia, este componente es muy importante en la alimentación actual. Pocas veces nos ponemos a pensar la cantidad de tóxicos, colorantes u otros aditivos de nombres extraños cuentan nuestros alimentos. Los especialistas afirman rotundamente que a excepción de la sal , no puedes ingerir nada que no tenga fuentes que sean vegetales o animales. Un gran consejo para tener en cuenta.

Que el comer sea un ritual: hablamos de masticar, de tomarse un tiempo, pero no de todo lo que implica el ritual de comer, algo sumamente engarzado a lo anterior. Comer es una manera, una celebración, una forma de estar distendido y así debe ser. No un espacio transitorio en excesivo ni una palestra para cualquier cuestión bélica. Así que descansemos para hacerlo, olvidemos de cualquier problema, hagamos caso omiso a llamadas o cuestiones que nos pongan en alerta, utilicemos una posición que no estreche al estómago; todo debe seguir los canales de la parsimonia. De lo contrario abundará la gastritis, los dolores en la zona estomacal, entre otras patologías. Lo repetimos: la digestión es el proceso más complejo y sustantivo del cuerpo, por ende, éste necesita de nuestra gran ayuda.

Elige una buena dieta: Naturalmente, no solo es la manera lo importante, sino también el qué de lo ingerido, es decir, el alimento que nos llevamos a la boca, sintetiza y asimila nuestro cuerpo. De ahí que toda dieta con abundantes cereales y frutos (muchos secos) es excelente para eludir el constreñimiento y cualquier tipo de mala digestión. Aprende a comer, que la prioridad nunca sea la glotonería.

Otros Buscaron:

  • bondades del vaporut
  • carteles d la buena alimentacio
  • Video de madurar con perro
  • como aser tus tenis negros oyra vez como nuevos casero
  • como se debe aser el amor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*