Qué hacer para tener una gran salud mental

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Nos enseñaron durante mucho tiempo que no éramos pura corporeidad, que había algo más, que debía ser así.Un alma o espíritu que sobrevive en esta vida, un tanto etérea por momentos y que, sin embargo, se puede ver perjudicada por la anatomía y fisiología. Luego, cayendo en un materialismo casi ateo, se empezó a hablar de mente, como lugar físico, pero dividiéndolo del cuerpo. Sabemos que siempre esas dicotomías hablan de la necesidad de una totalidad, de que todo funcione correctamente para que uno esté bien. Aquí nos aupamos a ello y te presentamos qué hacer para tener una gran salud mental ¡Imperdible nota!

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“Mente sana, en cuerpo sano”, es un lema de origen latino que se suele observar en frontispicios de instituciones educativas, hospitalarias y hasta clubes deportivos. Se dice que un poeta romano llamado Juvenal la acuñó y que da cuenta de la conexión dentro de esta polaridad.

Sabemos muy bien cómo la vida pone retos a nuestra mente: luchamos contra el estrés, la excesiva responsabilidad nos carcome, las preocupaciones arrecian como llovizna en primavera, hay tensión, hiperestímulos y cuestiones similares. Ni hablar si añadimos a lo propio de la vida actual, problemas eternos de la existencia: enfermedad, vejez, muerte ajenas y propias. El hombre es un animal que sufre y esa patología puede ser mental.

¿Pero qué hacer? ¿Cómo luchar frente a un enemigo que parece escurridizo, caligonoso y, para colmo, interno? Siempre hay métodos brillantes para conseguir ese estado llamado salud. Hablamos de pequeños hábitos que, como su vocablo lo indica, son actividades repetidas tantas veces que se hacen propias y se efectúan sin pensar ya. Aquí apelaremos a ello: a que crees nuevas costumbres que te sirvan si estás mal o, en todo caso, pensando ante una potencial caída (nadie está siempre airoso de todo).

Así que aquí te presentaremos una serie de sugerencias. Como siempre decimos, no somos exclusivos ni excluyentes al respecto, así que bien puedes añadir tus caminos e incluso compartirlos en la bandeja de comentarios. Dicho esto, manos a la obra.

Qué hacer pata tener una gran salud mental

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Hidrofóbicos afuera: Vamos a comenzar con un método para ayudarte en estos menesteres, uno bien simple: beber agua. Claro que el lector se preguntará el porqué. Este es muy sencillo: el cerebro está compuesto por agua en grandes cantidades, beber a la mañana y antes de acostarte te permitirá que funcione mejor, despejarlo, activarlo y, sobre todas las cosas, un accionar que erradique los malos pensamientos.

Dialogar y escuchar: Con el tiempo, muchas personas, se acostumbran a hablar, pero en rigor de verdad no dejan de ser monólogos o soliloquios. Pero escuchar es diferente: no solo hay respeto, verdadera asimetría al generarse un diálogo, sino que encima se trabaja el intelecto al aprender, al estar atento a las palabras y emociones del otro. El prójimo puede ser un hermoso espejo para verse uno y eso ayuda a nuestra mente, claro está.

Realiza ejercicios: Los detractores de cualquier clase de actividad física no pensarán lo mismo, pero eso es un craso error: si sufres de estrés, sobre todo esos que pueden desembocar en patologías serias, lo mejor para combatir es el ejercicio. Caminar, correr, efectuar yoga, gimnasio, un deporte en sentido estricto, lo que sea. Al hacerlo liberas endorfinas que como neurotransmisor elimina el dolor. Es más: genera felicidad o algo parecido. Sí, somos máquinas sutiles, querido lector. Más corporales de lo que pensamos.

Enumerar y enlistar: La analogía en este sentido nos sirve: el cebero debe ser trabajado, casi como un músculo, de lo contrario las capacidades cognitivas se achican. Para tenerlo, entonces, entretenido, lo mejor es pensar, reflexionar, realizar pruebas que lo pongan en aprietos. Por ejemplo, enumerar. Sí, puedes ir por la calle y contar colores de autos, la cantidad de gente en el tren, los nombres de los integrantes de la familia, los hijos de los amigos del trabajo o lo que sea. Te mantendrá sano y despierto. Sin embargo, hacemos una salvedad: que esta suerte de ejercicio mental no te ofusque o que no sea muy abstruso, porque sino generaría justamente lo que queremos evitar: el estrés.

Aliméntate bien: Alimentarse bien no solo es una prescripción para el funcionamiento idóneo del cuerpo, sino también de la mente. Aunque no lo creas, la cafeína y el alcohol desmesuran la ansiedad, algo muy poco conveniente. Asimismo, el momento de comer debe ser una ceremonia en sí misma y debemos hacer el enorme esfuerzo de cortar con todo lo que genere cansancio o estés. Deja el celular, abandona por un rato los problemas familiares o laborales, y simplemente engulle. Ya sabemos que comer mal aumenta todo lo negativo que te mencionamos y lo mismo respecto al modo de hacerlo. Asimismo, buenos alimentos al respecto son las plátanos, pescados, frutos secos, yogurt, incluso el chocolate.

Duerme mejor: Si hay un mecanismo natural para combatir el estrés, estamos hablando, sin lugar a dudas, del acto de dormir. Sabemos que dormir bien nos repara, nos da el combustible para seguir adelante, además de que elimina toda respuesta ansiosa a tu malestar mental y físico. Es recomendable una buena cama, la temperatura justa, exigua luz, ruido y, no hay que olvidar, entre seis y ocho horas de relajamiento.

Medita un poco: No queremos que te conviertas en un monje tibetano, sino, simplemente, que aprendas a escuchar tu interior, a estar en paz y concordia con el todo que te rodea. Siéntate en pose de loto o cualquier otra, mantén el silencio, observa el cielo, el jardín, algo inspirador y así permanece unos minutos. Pueden salir muchas cosas en ese espacio de tiempo, además de obtener una tranquilidad que hará que veas de otro modo todo lo que se viene de cara a la jornada del día. Recuerda que para estos menesteres no hay excusa: debemos estar primeros en nuestros cuidados y además la temporalidad requerida es casi nula.

Haz lo que te dé placer: Se podría decir ser creativo, casi como un imperativo categórico. Sin embargo, consideramos que hay algo que cubre o va más allá de esa prescripción: efectuar lo que te agrada. Podemos ser muy malos o los mejores, poco importa, pero realizar tareas que llenan el alma tranquilizan, oxigenan la mente, incluso ayuda a vislumbrar los problemas desde otra óptica y, tal vez, solucionarlos. Sabes que con felicidad todo es posible, pero no por una cuestión metafísica, sino el solo hecho material de que estamos mejor, nos sentimos bien y respondemos de acuerdo a esa coyuntura anímica.

Crea una buena autoestima: No queremos que seas egocéntrico, pero cierta predilección por uno, en algunos momentos, no viene mal. Es que a veces sin darnos cuenta menoscabamos nuestro ser con pensamientos negativos del tipo no debes, no puedes, no cumples con requisitos, eres malo o yerbas similares. Si te quieres, si te sientes realmente bien contigo mismo, mucho del mundo exterior se modificará casi como arte de magia. Y nuestra mente lo agradecerá, claro está.

Aquí te hemos dejado una buena cantidad de sugerencias para obtener eso que se llama salud mental. En estas cuestiones, es obvio, no hay magia,sino simplemente esfuerzo, repetición y nunca cejar en ese sentido. Esperamos que todo esto haya sido de ayuda.

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