Qué hacer para llenar de mandalas tu hogar

Los mandalas son posiblemente el mejor ejemplo de la mixtura cultural que puede existir en el mundo y de los múltiples usos que se le puede dar a un objeto a priori bastante sagrado. Estos complejos diseños que monjes budistas tanto se esmeran en hacer con fines específicos, pueden tener roles de relajación, de búsqueda de buenas energías, estéticos e incluso de divertimento. Aquí nos centraremos más que nada en las funcionalidades primeras, dándote unos buenos consejos para saber qué hacer para llenar de mandalas tu hogar. No está enlazado con el Feng Shui, pero sí tiene que ver con una filosofía antiquísima y la búsqueda del bienestar.

Hace algunos meses atrás se decía que los mandalas poseían un rasgo muy similar al Pokemon GO: arrastrar a millones de persona hacia sus huestes. La diferencia, de todos modos, es que el juego para móviles ya es casi historia y los mandalas siguen a flor de piel. Mandala, que quiere decir en sanscrito círculo, es una creación que representa la relación entre el microuniverso de la persona y su vinculación necesaria con el cosmos.

Por eso, si nos ponemos analíticos, dicho arte no puede reducirse de ningún modo a algo así como pasar el tiempo rellenando con cualquier forma círculos abstrusos. En primer lugar, cada símbolo, si lo respetamos, posee una significación; en segundo lugar, debemos decir que se escoge en esa fachada muy simplista una terapia espiritual profunda y objetos con una estética más que atractiva.

A continuación nos focalizaremos más que nada en lo primero, dándote consejos; aunque tampoco dejaremos de lado la cuestión de la belleza que otorgan, porque en rigor de verdad ese puede ser un motivo suficiente para emplazarlo en una mesa o en la pared de ese dormitorio en el que pasas buenas horas con tu pareja. A continuación, algunas sugerencias.

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Qué hacer para llenar de mandalas tu hogar

Que el dormitorio tenga mandalas: En un dormitorio pasan muchas cosas y más que un escritor ha resaltado que las actividades vitales más importantes (sacando comer, para algunos) se suceden en este sitio. Por eso, si creemos en la filosofía de relajación mandálica, podremos colocar unos bellos diseños en cualquier lugar del dormitorio. Necesitamos buenas  energías para el amor, para reconstruir la vitalidad perdida con el sueño, así que no viene nada mal tener en cuenta este consejo. Y es más: si te inmiscuyes en su filosofía sabrás que un mandala rojo viene muy bien, ya que es la pasión y la sensualidad. Si lo puedes combinar con formas cuadradas genial, debido a que representan el equilibrio y la estabilidad.

La fijeza no tiene que ser absoluta: Cualquier decorador te dará una premisa vital: no apeles a la fijeza. Es que la fijeza marca un aquí y ahora por siempre, algo demasiado opuesto a lo que es el ser humano ¿Cuántas veces adoramos ese cuadro de pintura en el inicio y luego, tras el curso de algunos años, lo aborrecimos como nunca? Las cosas cambian su tesitura porque, en efecto, nosotros cambiamos. Ergo, lo mejor que puedes realizar a la hora de emplazar un mandala es hacerlo en un lugar movible, por eso piensa en las sábanas o frazadas si el tiempo lo permite. Si te cansas o aburres, simplemente las cambias y ya. Para los que no están seguros de esta filosofía creemos que es una gran idea.

Detalles pequeños: Suele decirse que el verdadero estilo o rasgo de una persona no está en el gran efecto o en lo sumamente evidente, sino en el pequeño detalle y más si la persona ni siquiera se da cuenta de ello. Aquí no vamos a referinos a cuestiones del inconsciente, pero sí recomendarte jugar en lo pequeño con los mandalas. Por ejemplo, unos pequeños hechos en croché para usar de posavasos, colchas, cojines o lo que tú pienses que es lo adecuado.

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Mandalas afuera: Los mandalas no tiene que solo estar en el interior del hogar, por eso si cuentas con un patio, una terraza con algo de verde o cualquier sitio pequeño a cielo abierto, puedes apelar a esta clase de decoración que tanta tranquilidad espiritual otorga. Es muy conocido que se ha extendido el uso de mandalas sobre las sillas o mesas, los cuales pueden ser blancos ya que no solo quedan sobrios, por ejemplo, ante la madera, sino que representan la pureza o iluminación. Asimismo, si hay sillones en las afueras, los cojines pueden tener mandalas verdes. Todo lo verde hace referencia a la fertilidad, el nacimiento, el crecimiento; el vitalismo, en última instancia. Cuando decimos que ver lo verde o sentirlo nos hace bien, es muy probable que se ligue esa percepción con semejante bienestar proveniente de esas ideas, incorporadas sin ninguna razón.

Muebles y más: Los muebles son sitios absolutamente pasibles de recibir mandalas. En rigor de verdad, si pensamos en lo inmaterial energértico, un sillón o silla hace alusión al descanso, pero también a la gravedad de una tarea o a la simpleza de una tertulia entre seres queridos. Es más que obvio que necesitamos algo de terapia espiritual, de óptimas vibras en tales circunstancias. Asimismo, esta clase de mobiliario puede ser tapizado con mandas posteriormente o venir así desde fábrica, ya que es un estilo que arraigó fuerte hace algún tiempo. Por otra parte, las paredes pueden tener mandalas hechos con vinilos, que tan fáciles se colocan como se quitan por si deseamos modificar la decoración. Los vinilos mandálicos pueden tener como añadidos frases que refuercen alguna idea vital o una filosofía profunda de la salud mental y física.

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Maderas en el pasillo u otros sitios: Un estilo bastante rústico, pero que apela a los mandalas son esa suerte de tablones que se colocan en la pared. Suele decirse que el diseño mandálido debe ser lo bastante claro para no ser muy evidente, pero sí complejo para seguir transmitiendo esas sensaciones de paz, tranquilidad y amor que nos despierta. Por eso, escoger el dorado o el blanco no es una mala idea: ya dijimos que el blanco es la pureza y la iluminación, aquello que está libre de maldad; en cuanto al dorado, esta tonalidad representa la realeza, la sabiduría y la lucidez.

Los cabeceros: Hace mucho que se observa la tendencia a poner mandalas en los cabeceros de la cama. Cualquiera que crea en esta filosofía espiritual sabe que en el dormitorio las energías positivas son vitales, viviendo en pareja o solo. Recordemos que ahí nada más ni nada menos recargamos las fuerzas para una flamante jornada. Calados en un mismo tono, una realización grande y única, múltiples con diferentes tonalidades; ahí tienes un buen cúmulo de ideas para desarrollar tu mandala en ese sitio.

Estar abierto a una sabiduría: No es totalmente importante creer en esta filosofía de manera fervorosa, ya que has visto, querido lector, que las sugerencias estéticas se mezclan con las espirituales; sin embargo, creemos que aunque sea como sugestión es bueno tener un respeto por aquello que tal vez exista y no se manifieste en la misma materialidad. Tal vez seamos somos animales conductivistas que funcionen de determinada manera tras una serie de estilos o el mundo sea mucho más complejo de lo que suponemos, abierto a otras realidades. Sea como sea, dale una oportunidad al mundo mandálico, ya que quizás eso redunde en un mejor bienestar.

 

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